El exterminio de la Unión Patriótica, experiencia para no repetir

La seguridad para los integrantes de las Farc es uno de los aspectos más cuidados en el nuevo acuerdo de paz. A propósito de esta desmovilización, De la Urbe recuerda lo sucedido con la UP.

Felipe Lezcano, Nebaí Zamora
pisox23@hotmail.com, squiel.ez@gmail.com
Imagen tomada de El Espectador

Imagen tomada de El Espectador

Colombia vive un momento histórico: las Farc, el mayor y más antiguo grupo guerrillero de izquierda de Latinoamérica, hará parte del mapa político del país, sí se logra implementar acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc firmado el 12 de noviembre.

Con su desmovilización, las Farc pasarían a la historia de Colombia junto con los otros grupos guerrilleros que, en el último cuarto de siglo, regresaron a la vida civil: el Movimiento 19 de abril (M 19), en 1990; el Ejército Popular de Liberación (EPL); el Movimiento Armado Quintín Lame (MAQL) y  la Unión Patriótica (UP), en 1991.

Este último grupo guerrillero estaba conformado por el Movimiento de Autodefensa Obrera (ADO) y dos frentes desmovilizados (Simón Bolívar y Antonio Nariño) del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Estos grupos guerrilleros fueron perseguidos y exterminados por parte de paramilitares, agentes del Estado e incluso otros grupos guerrilleros.

En noviembre de 1985 la UP realiza su primer Congreso Nacional, en el cual estaba prevista la presencia y participación de uno de los máximos líderes de la guerrilla, Jacobo Arenas. Este congreso lanza la candidatura de Jaime Pardo Leal a la presidencia de la República, define su estructura organizativa, nombra su Junta Nacional compuesta por dirigentes representantes del movimiento obrero, cívico, comunal, artístico y religioso. Además, elige los colores amarillo y verde para identificar al partido.

En 1988, la Unión Patriótica se consolida como la tercera fuerza política de Colombia: obtiene 18 alcaldías, 18 diputados, tres consejeros comisariales y 368 concejales. Sin embargo, un plan de exterminio impidió que algunos de estos líderes ascendieran al poder político.

Los candidatos de la UP asesinados

Jaime Pardo Leal fue el primer representante de la UP como candidato presidencial. En las elecciones de 1986 logró más de 320.000 votos y ocupó el tercer lugar, una cifra récord para un partido de izquierda en el país. Pardo fue asesinado en octubre de 1987 en la Mesa, Cundinamarca.

El otro candidato presidencial de la UP fue Bernardo Jaramillo Ossa, dirigente agrario del Urabá antioqueño que asumió la presidencia de la UP luego del asesinato de Pardo. Jaramillo se presentó a la candidatura presidencial para el periodo 1990-1994, pero fue asesinado en Bogotá el 22 de marzo de 1990. El sicario fue un joven paramilitar, quien murió asesinado un día después, por lo que no se ha podido esclarecer la muerte de Jaramillo.

En total, según se observa en una base de datos publicada en el estudio Unión Patriótica: Expedientes contra el olvido, el plan exterminio cobró la vida de ocho congresistas, 13 diputados, 70 concejales, 11 alcaldes y miles de militantes. Se estima que más de 1.598 miembros de la UP fueron asesinados, masacrados o desaparecidos por parte de paramilitares, narcotraficantes y fuerzas armadas del Estado. Quienes no cayeron fueron amenazados y tuvieron que huir del país.

Miembros de la UP asesinados en Antioquia entre 1984 y 1997
Esta lista de víctimas fue extraída de una base de datos publicada en el estudio “Unión Patriótica: Expedientes contra el olvido

Los planes para exterminar a la UP

Plan Baile Rojo: según dice María Elvira Bonilla en El Espectador, este plan se fraguó desde el Estado y consistió en asesinar a cada uno de los dirigentes elegidos en las elecciones de 1986. Con este plan se cometieron más de 1.163 asesinatos de casos documentados. Tras esta ola de asesinatos, muchos militantes se silenciaron, otros partieron al exilio y los demás, como Iván Márquez, elegido a la Cámara, regresaron al monte, al igual que Ricardo Palmera, a quien se le llamaría con el alias de Simón Trinidad, entraron en la lucha armada.

Plan Golpe de Gracia: buscaba secuestrar y asesinar a algunos dirigentes nacionales y regionales y encarcelar a otros por medio de montajes judiciales amparados en los mecanismos de la justicia regional, haciéndolos aparecer ante la opinión pública como guerrilleros. Se implementa a finales de 1992.

Plan Retorno: consistió en la recuperación del poder regional de la derecha, especialmente en Urabá. Se dio a conocer en 1993.

Antioquia, un punto de la caída de la UP

Antioquia, el segundo departamento donde más se apoyó las candidaturas de Jaime Pardo Leal, fue donde hubo más asesinatos de miembros de la UP: 458.

En Urabá la UP predominó como primera fuerza, pero para 1997 no quedaba un solo miembro del partido en la región. Más de 251 activistas o simpatizantes fueron asesinados o desaparecidos por agentes del estado o grupos paramilitares. De esta subregión, Apartadó fue el municipio donde más homicidios se cometieron: 89 (ver mapa).

Panorama municipal en Antioquia del exterminio de la UP
Para interactuar mejor con el mapa, filtre los datos por municipio o por subregión
Para elaborar este mapa no se tomaron todos los datos de la tabla anterior: solo los nombres que se pudieron ubicar en municipios específicos. No se tuvieron en cuenta seis casos cuya ubicación es Urabá y dos ubicados en fincas, sin determinar el municipio.

La UP desapareció políticamente en 2002 porque en las elecciones legislativas de ese año obtuvo menos de 50.000 votos y no alcanzó ninguna representación en el Congreso, por lo que se le retiró la personería jurídica.

En el 2013 el Consejo de Estado le devolvió la personería jurídica, debido al reconocimiento del exterminio político y militar, lo que no le permitió obtener la representación necesaria en las elecciones del 2002.

En el 2014 la UP regresó a la participación política. Al no tener una lista propia, 18 representantes para el Congreso de la República fueron inscritos por otros partidos. Sin embargo, no alcanzó a tener un solo representante.

Espejo para no mirarse

El exterminio de la Unión Patriótica y el asesinato de otros líderes desmovilizados, como los del M19, son ejemplos oscuros sobre lo que ha pasado en Colombia con algunos guerrilleros que han vuelto a la sociedad civil y con líderes vinculados a la izquierda.

Los temores ante una posible persecución a esta población han surgido en los últimos días, debido la posible desmovilización de miles de guerrilleros y, sobre todo, a la muerte de dos guerrilleros a manos del Ejército el 16 de noviembre y al asesinato de tres miembros de la Marcha Patriótica entre el 18 y el 20 del mismo mes. Según datos de este movimiento, de acuerdo a un informe publicado en el diario El Espectador, en este 2016 “van 70 homicidios, 279 amenazas y 28 atentados contra dirigentes sociales. Además, que han asesinado a 17 de sus miembros”.

Por ello, resulta comprensible que en el “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” las Farc y el Gobierno acordaran implementar un amplio protocolo de seguridad presente en el punto dos -“Participación política: Apertura democrática para construir la paz”- con el propósito de ofrecer todas las garantías para la participación política de las Farc.

En este apartado conformado por 21 páginas se menciona, por ejemplo, 41 veces la palabra “garantías”, 20 “seguridad” y 12 “protección”. En el siguiente gráfico puede ver las menciones de todas las palabras.

De clic para desplegar el gráfico

Lo ocurrido con la Unión Patriótica, un ángulo obligado para los estudios de la historia contemporánea de la política colombiana, no significa que vaya a ocurrir lo mismo con las Farc. En los 80 y 90 los grupos paramilitares y narcotraficantes eran más poderosos que ahora. Sin embargo, la violencia en el país se transforma y muta de diferentes formas. Por ello, la seguridad para los futuros desmovilizados no deja de ser una preocupación para el grupo guerrillero y para el Gobierno.