Todo comenzó por el fin

Este documental, estrenado en la cuadragésima versión del Toronto International Film Festival TIFF Docs, es el extenso testimonio fílmico de una amistad, es la construcción colectiva de un pasado.

Imagen tomada de la cuenta de Facebook "Todo comenzó por el fin".

Imagen tomada de la cuenta de Facebook “Todo comenzó por el fin“.

Por León Felipe Valencia - l3on2409@hotmail.com

Todo comenzó por el fin es un documental autobiográfico que hace un recuento caleidoscópico y fragmentado de la vida de aquellos personajes que conformaron lo que se conoce como el Grupo de Cali o Caliwood, una pandilla de amigos que, en la caótica y convulsionada Colombia de los años setenta y ochenta, lograron construir una obra original y transgresora, inmersa en la contracultura, la rumba, las drogas, el sexo y el cine. Todo esto, narrado desde la mirada íntima de un sobreviviente: Luis Ospina.

La angustia existencial que genera la complicada lucha contra una grave enfermedad es el punto de partida de Luis Ospina para examinar su propia vida en una búsqueda de sentido que lo obliga a replantearse el curso de la película, que en principio únicamente iba a tratar sobre el Grupo de Cali, pero que finalmente se convierte en un manifiesto de vida, en un ejercicio de reconstrucción colectiva de la memoria a través del filtro emocional y subjetivo del director, para “preservarla de la cinemateca del olvido”.

Con más de tres horas de duración y estructurada en cinco partes, más un prólogo y un epílogo, el documental inicia con la amenaza del telón final que se cierra sobre Ospina en el hospital. El personaje empieza a recordar su idilio con el cine: la infancia con la cámara que le regaló su padre, el surgimiento de amistades improbables a través de la pasión cinéfila, hasta alcanzar a los fantasmas de Andrés Caicedo y Carlos Mayolo, pilares narrativos de la película, abordando la mortalidad desde el premeditado suicidio de Caicedo, que se extiende a la intensa vida de Mayolo, pasando por la interminable fiesta, el hippismo, la violencia, los frenéticos rodajes, para finalmente volver a los viejos lugares, donde los edificios que fueron significativos en su pasado han sido devorados por el tiempo: en Ciudad Solar y el Teatro San Fernando, el director se ve a sí mismo exiliado del pasado, junto con sus compañeros de viaje.

Luis Ospina tiene una amplia experiencia en el campo biográfico, y emplea todos sus recursos construyendo un relato audiovisual interesante y poderoso, demostrando su maestría en el montaje, incorporando imágenes de archivo, testimonios, entrevistas, recontextualización de material fílmico, citas cinematográficas, literarias y autorreferenciales, que hacen que en toda su extensión la película transcurra sin agotar su fuerza narrativa, manteniendo un ritmo similar a la memoria: divagando por caminos que se apartan de las ideas principales y generando rupturas que refuerzan un rasgo estilístico del realizador.

Todo comenzó por el fin fue estrenada en la cuadragésima versión del Toronto International Film Festival TIFF Docs y Ospina fue elegido como mejor director en la competencia de Cine Colombiano del Festival Internacional de Cine de Cartagena 2016.

En resumen, utilizando recursos narrativos y visuales estimulantes y originales Todo comenzó por el fin es el extenso testimonio fílmico de una amistad, es la construcción colectiva de un pasado, es un canto a la vida y a la cinefilia en un país que ha sido ingrato con la vida y con el cine.

Texto publicado en la edición 78 de De la Urbe