Medellín en contingencia ambiental

La gran emergencia ambiental por la que actualmente atraviesa el Valle de Aburrá es el desenlace de una problemática que preocupa hace varios años.

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Foto tomada por Manuel Castro

Por Jessica Mileidy Agudelo, Sara Lopera Lopera, Luisa Fernanda Rojo, Dooney Cardona, Carolina Enriquez, Luisa Arbeláez, Ana María Velásquez

La crisis actual es el desencadenamiento de una serie de medidas que no mitigaron la contaminación vehicular e industrial producida en las últimas décadas. En 1998 se desarrolló el Programa de Protección de Calidad del Aire para implementar acciones que mejoraran su calidad y prevenir la contaminación en aquellos lugares que aún no estaban afectados por ésta. Más tarde, en el 2007, se firmó el Pacto por el Mejoramiento de la Calidad del Aire en el Valle de Aburrá, por parte de los alcaldes de sus municipios, reconociendo ya el impacto de la rápida industrialización de las ciudades y las consecuencias que la misma estaba dejando en la salud pública.

En el 2009, luego de una serie de investigaciones realizadas de la mano con algunas universidades, las autoridades ambientales advirtieron que las zonas urbanas registraban altas concentraciones de material particulado PM2.5, contaminante que tiene un alto impacto en la salud. Muchas de las medidas impuestas esta semana, como el control de emisiones generadas por empresas y vehículos -volquetas, carros contaminantes, motos, automóviles-, fueron contempladas en aquel año.

El PM 2,5 (Material Particulado) es emitido de manera directa por los procesos de combustión que incluyen las emisiones de los vehículos automotores e incendios forestales, la gravedad de estas partículas es que por ser tan pequeñas (2,5 micrómetros) al respirarlas entran directamente al torrente sanguíneo.

Contexto

Además de los causantes mencionados, las condiciones atmosféricas, las pocas lluvias que ha tenido la región y los incendios forestales que ha sufrido el país han sido el detonante de la situación crítica del aire. Desde comienzos de marzo, la ciudad ha permanecido envuelta en una capa de nubosidad compuesta por partículas contaminantes que han deteriorado no solo la calidad ambiental, sino también la salud de los habitantes, pues las enfermedades respiratorias se han incrementado en un 20%.

Como decisión inmediata ante la situación en la que se encuentra el Valle de Aburrá, desde el pasado 15 de marzo fue declarada la contingencia ambiental por contaminación o baja calidad del aire por parte del Director del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Eugenio Prieto. Una contingencia ambiental es una situación de riesgo que puede poner en peligro no solo el ecosistema, sino la integridad física de la población en general. Por eso, la administración comenzó a tomar medidas a corto y mediano plazo que buscan frenar la emergencia.

Según datos del Área Metropolitana, en el Valle de Aburrá existen 22 estaciones que miden los niveles de PM 10, PM 2.5 y Ozono. Este jueves 31 de marzo a las 7 de la mañana se registraron altos niveles de PM 2.5 en las estaciones Museo de Antioquia y Metro La Estrella.

Pero, “los reportes indican que esta emergencia podría durar un par de semanas más, esperando a que llegue la zona de convergencia intertropical generando más precipitaciones y se dé una desestabilización en la atmósfera para permitir la mezcla de los contaminantes”, afirma Paola Arias Gómez, docente de la Escuela Ambiental de la Universidad de Antioquia.

Medidas

Desde la Alcaldía de Medellín se anunció una serie de medidas para intentar frenar la contaminación atmosférica presente en la ciudad:

  1. Aplicar la medida del Día sin carro y sin moto, desde las 3:00 de la tarde del sábado 2 de abril hasta las 6:00 de la tarde del domingo 3 de abril de 2016. Esta medida será extensiva a motos de 2 y 4 tiempos. Pueden circular carros si llevan tres o más pasajeros.

  2. Restringir el uso de vehículos oficiales de la Alcaldía de Medellín para los servidores públicos a partir del viernes 1 de abril y hasta nueva orden. Se exceptúan aquellos que se requieran para la atención de emergencias y otras necesidades de funcionamiento prioritario.

  3. Restringir la circulación de volquetas en el perímetro urbano de Medellín el lunes 4 de abril de 2016. Y entre el martes 5 de abril y el viernes 8 de abril solo podrán circular entre las 10:00 a.m. y las 5:00 p.m.

  4. El sistema metro, incluye cable, metro y tranvía, será gratuito entre las 9:00 a.m. y las 4:00 p.m., desde el viernes 1 de abril hasta el miércoles 6 de abril.

  5. Ordenar a los establecimientos de educación básica primaria y secundaria pública suspender las actividades físicas y recreativas al aire libre y recomendar a las instituciones educativas privadas que se sumen a esta medida, hasta tanto las condiciones atmosféricas cambien.

  6. Suspender las ciclovías  programadas desde el viernes 1 de abril y hasta nueva orden para desestimular la práctica de actividades físicas al aire libre. Así mismo, no se prestarán los escenarios deportivos del orden municipal para actividades físicas al aire libre, en la mañana. Se restringen las actividades físicas al aire libre dirigidas a los adultos mayores en las horas de la mañana, promovidas desde la administración municipal y sus entidades descentralizadas.

  7. Recomendar a las secretarías de Medio Ambiente y Desarrollo Económico del Municipio de Medellín estructurar de manera coordinada con el Área Metropolitana y sector empresarial e industrial un plan estratégico a corto plazo para disminuir los factores contaminantes por fuentes fijas (industrias).

  8. A partir del viernes 1 de abril de 2016, la Secretaría de Movilidad intensificará los operativos de control de las emisiones de fuentes móviles.

  9. Recomendar a las empresas: promover acciones como el teletrabajo, cambio de horarios de ingreso y salida de sus empleados e iniciativas como la de compartir el vehículo.

Con esto también se debe buscar la manera de que haya una reducción en la movilidad, pues lo que está ocurriendo actualmente está mostrando  que se necesitan cambios importantes en cómo se mueve la ciudad y cómo son sus dinámicas de vida, tanto en el Valle de Aburrá como en la población de los municipios aledaños que a diario se transporta hacia Medellín.

Para Paola Arias esta alarma “debe ser tomada como un precedente para generar cambios y mejoras en la educación y también en cuanto a políticas de la regulación que se le impone a las empresas y a la población en general para que la administración municipal empiece a construir nuevas medidas para el mediano y largo plazo”.

¿Y el sector industrial qué?

Si bien las medidas que se mencionaron pueden percibirse como posibles soluciones, para muchos ciudadanos es cuestionable que se pretenda cultivar un cambio o generar consciencia en la población si no se implementan otras medidas para los grandes productores de contaminación como son algunas industrias.

Fabio de Jesús Vélez Macías, profesor de la Escuela Ambiental de la Universidad de Antioquia, opina respecto a esto que “aunque la Alcaldía ha hecho algunas sugerencias a las grandes empresas, sabemos que no podría detenerse la industria que sostiene la economía; así pues, lo único que nos queda por hacer, es acostumbrarnos al clima que cada vez se pondrá peor”.

Dentro de las medidas implantadas, al sector industrial solo le hicieron algunas recomendaciones sin el carácter de cumplimiento obligatorio y apenas hasta ahora las Secretarías de Medio Ambiente y de Desarrollo están estructurando un plan estratégico para combatir la contaminación que generan las industrias.