Los desafíos del periodismo de opinión en la web

Para algunos autores, los géneros argumentativos son los que menos han aprovechado las posibilidades de la Red. Para otros, son los que han tomado mayor fuerza en la web.

Por Adrián Buitrago y Jean Carlos Severiche

La opinión ha adquirido mayor fuerza en la web debido al auge de las redes sociales. Sin embargo, las posibilidades interactivas que ofrecen foros, redes sociales, chats, etc., que son una especie de ágora donde los ciudadanos expresan sus opiniones, no significan que la opinión haya tenido un avance conceptual desde el punto de vista periodístico. Así lo asegura Víctor Manuel García en su texto Manual de géneros periodísticos.

Al respecto, Ramón Salaverría, en el libro Redacción periodística en Internet, dice que los de opinión, a diferencia de otros géneros, han seguido ligados a los cánones del periodismo impreso. “Son quizá los géneros que menos han evolucionado respecto a sus equivalentes impresos (…) La mayoría de esos textos no son más que una mera transposición de los ya publicados en las ediciones impresas”, dice Salaverría (2005).

Los columnistas, por lo tanto, deben aprovechas las posibilidades comunicativas de la web. El hipertexto, por ejemplo, permite profundizar la información. Es posible vincular pruebas y documentos de apoyo. Un ejemplo es la columna El acoso no era solo laboral, también sexual, publicada por el periodista Daniel Coronell en la revista Semana el 23 de enero de 2016.

Al aprovechar estas posibilidades, en palabras de Salaverría, se rompe con la tradicional linealidad argumentativa: “El autor ya no se ve obligado a construir un texto cerrado, lineal y en un espacio limitado, sino que puede recurrir al hipertexto y apoyar su argumento con otros textos propios o ajenos en cualquier parte del discurso”.

Los columnistas en la web tienen la posibilidad de interactuar con los usuarios. La mayoría de cibermedios tienen habilitada una sesión de comentarios al final de cada entrada. Pero es muy poco frecuente que los medios o los columnistas propicien debates en estos foros, o respondan inquietudes de los usuarios.

Lo ideal es que estos foros sean espacios de discusión, incluso de colaboración. Sin embargo, estos foros, en algunos casos, se han convertido en un problema para los medios. Los comentarios de los usuarios no le aportan al contenido del columnista y a veces se convierten en espacios donde abundan la calumnia, el matoneo y la discriminación. Por esto, columnistas de El Espectador como Héctor Abad Faciolince y Carolina Sanín bloquearon “los foros dispuestos para los lectores de sus columnas en internet por cuenta de los insultos de algunos internautas”, según el informe ¿Contra la libertad de expresión?, publicado en El Espectador en julio de 2014. En la actualidad Carolina Sanín no es columnista de El Espectador y la columna de Héctor Abad tiene el foro abierto.

Los cibermedios, en todo caso, deben buscar estrategias para subir el nivel de discusión en los foros. Por ejemplo, Die Deutsche Welle propician el debate y responde los comentarios que hacen los usuarios en su portal y en las redes sociales. En Razón Pública, un cibermedio de opinión colombiano que se define como un “punto de convergencia y un instrumento para la expresión de los intelectuales colombiano”, crearon un filtro para la zona de comentarios. “Los comentarios en Razón Pública están sujetos a moderación, (de 8 am a 6pm hora de Colombia) con el fin de garantizar un intercambio de opiniones en tono respetuoso – serán bienvenidas la crítica aguda y la ironía – que enriquezcan el debate y resulten interesantes para lectores y autores”.

Es claro que este tipo de medios procuran aprovechar las posibilidades de la web por medio de diversas estratégicas tecnológicas y de contenidos. La solución no ha sido cerrar las puertas a las opiniones.