Los contaminadores del río Medellín

¿Cuáles son las empresas que más han contaminado el río en los últimos años? ¿Han recibido sanciones por actuar en contra del medio ambiente? Conozca el proceso de saneamiento, gestión y la penalización para los que ensucian el río Medellín y los afluentes de agua.

Imagen tomada de: www.diarioadn.co

Por Keila Camargo, Alejandro Molina y Elizabeth Ramírez

Tal como el río Nilo en Egipto se tiñó de rojo por el bastón de Moisés, el río Medellín ha sido teñido de rojo, naranja, incluso azul.

¿Cómo se contamina una fuente de agua? John Fernando Jaramillo, jefe del área de tratamiento de aguas residuales de EPM, explica: “Las fuentes de agua se contaminan por dos vías: fuentes naturales y fuentes antrópicas. La primera se trata de hechos ajenos al hombre. Por ejemplo, en la misma erosión cuando hay lluvias estas arrastran sedimentos y material contaminante de los bosques que cae en los ríos y genera contaminación”

La segunda es la que hace más daño porque se refiere a acciones del hombre: cuando se extrae arena y roca del lecho de un río este se desestabiliza y es probable que se genere una erosión, cuando se utilizan fertilizantes o pesticidas en cultivos agrícolas se corre el riegos de contaminar las aguas, cuando se tira basura a los ríos, cuando se vierten desechos (de actividades domésticas, industriales y comerciales) se pueden provocar taponamientos o incluso cambiar la apariencia del agua, etc.”Por desgracia, hay lugares que no cuentan con la cobertura de saneamiento de EPM y no hay un control por parte de la empresa para vigilar estos vertimientos”, dice el funcionario.

El proceso de saneamiento

Las redes de saneamiento y alcantarillado son fundamentales para un manejo adecuado de los contaminantes en las fuentes de agua. “El proceso de saneamiento y alcantarillado se divide en varias partes”, explica Jaramillo.

La recolección se trata directamente de las aguas que salen de las casas, industrias y comercios. Y se realiza a través de alcantarillado combinado y separado.

El primero es donde se mezcla agua de saneamiento y aguas lluvias. Tenemos sumideros para separar residuos que puedan quedar (ramas, palos, hojas y otros objetos grandes o pesados).

El segundo es por donde se recogen exclusivamente las aguas lluvias, y que van directamente al río. Las tuberías combinadas llevan el agua directamente a las plantas de tratamiento.

El tratamiento de limpieza del agua residual tarda mucho tiempo. Se trata de un proceso donde el agua se despoja de residuos sólidos. La idea no es potabilizar el agua, es darle unas condiciones aceptables para que el río luzca bien. Cuando el agua tiene demasiada materia orgánica, el oxígeno disuelto que contiene se va al fondo y empiezan los olores y la muerte de seres vivos como los peces. Oxigenar el agua ayuda a que esta no tenga ese olor a huevo podrido y que existe raíz de los compuestos químicos que expulsan los microorganismos.

En la planta de tratamiento hay varios niveles. El agua pasa por unas grandes rejas gruesas y finas que impiden el paso de basura. Luego pasa a unos tanques de sedimentación primaria donde los residuos orgánicos pesados se vayan al fondo. El agua llega a unos tanques que contienen algas, bacterias y protozoo y se les inyecta oxígeno, para que ellos crezcan y descompongan la materia orgánica. Así el agua se llena de oxígeno y no huele mal. Cuando estas algas y microorganismos han crecido y se han agrupado se van al fondo y van a hacer parte de la materia orgánica. Para tratar el agua son mejores los sistemas de desinfección  de tipo físico y no de tipo químico.

La materia orgánica en el fondo se concentra y se escurre. De estos grandes tanques que la contienen se producen gases como el metano, que se usan como biogas para producir energía. Con los motogeneradores que tiene la planta de San Fernando se utiliza estos gases para que estos funcionen. Por eso es en parte autosostenible. Ya la materia orgánica que queda del proceso se puede usar como fertilizante en algunos casos, se puede transportar a rellenos sanitarios, usarse para fabricar cemento y adoquines o incinerarse para producir más energía. El agua que ya ha terminado el proceso y se considera lo suficientemente apta, regresa al río.”

¿Cómo está el río?

Los monitoreos de calidad y cantidad, realizados en las 12 estaciones ubicadas en el río Medellín en el primer semestre de 2014, muestran este panorama de cargas contaminantes.

 

Cargas contaminantes

estadisticas

Según el Área Metropolitana, al comparar los promedios del primer semestre de 2014 con los del segundo semestre de 2013 se observa una disminución de la calidad del agua en las estaciones Primavera y Papelsa. Según Carlos Mario Montoya, director del Área Metropolitana, estos resultados evidencian los grandes esfuerzos que hay que hacer en saneamiento y obras de recuperación del río y también la necesidad de construir una cultura ambiental basada en la educación y el respeto por la naturaleza.

Los mayores contaminantes del río

La contaminación del río Medellín es provocada principalmente por empresas comerciales e industriales. La mayoría de compañías en el Valle de Aburrá están conectadas a la red de alcantarillado público de EPM. Algunas empresas, dependiendo de su sector productivo, generan aguas residuales con sustancias de interés sanitario, las cuales, al mezclarse en la red de alcantarillado, se confunden con las aguas provenientes del sector residencial y de servicios.

“Ver el río rojo es muy raro. El Área sacó una normativa para la coloración en las aguas y comprende lo que impacte de forma visual al río. EPM no puede hacer nada para cambiar o quitar la coloración, porque se trata de un compuesto inorgánico. Lo que se debe hacer es esperar que el agua se trate y se logre eliminar el causante de la coloración”, afirma Jaramillo.

Algunos casos de contaminación

  • El 28 de febrero del 2013 se detectó la presencia de colorante químico en la quebrada Guayabala. En marzo de 2014 se le atribuyó la responsabilidad a la empresa Cueros Vélez. La multa fue de 318’546.080 pesos.
  • En julio de 2013 el río Medellín adquirió una extraña coloración azul. En este mismo periodo se le impuso una sanción cercana a los 120 millones de pesos a la compañía la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) por derramar líquidos contaminantes al río.
  • En agosto del 2013 se abrió una investigación contra las empresas Fabricato, Color y Lavado S.A.S y Novaruta por vertimientos ilegales en el municipio de Bello. El presidente de Fabricato, Juan Carlos Cadavid, confesó que habían vertido químicos, colorantes y desperdicios como consecuencia de la producción de Índigo. La multa fue de 120 millones de pesos.
  • El 23 de septiembre del año 2013 se detectó una descarga de color blanco sobre el río a la altura del municipio de Caldas. En enero de 2014 se multó con la suma de 119’640.204 pesos a la empresa Locería Colombiana.
  • En enero de 2014 la compañía Importcolex S.A.S pagó una multa de $348’080.040 de pesos. La sanción fue puesta por la Corporación Autónoma Regional del centro de Antioquia (Corantioquia).

Las empresas sancionadas por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, mediante la resolución 2049 de 2013, tienen 10 días hábiles siguientes a la notificación para pagar la multa.

Las sanciones corresponden a:

  • Multas diarias hasta por cinco mil salarios mínimos mensuales legales vigentes
  • Cierre temporal o definitivo del establecimiento
  • Edificación o servicio
  • Revocatoria o caducidad de la licencia ambiental
  • Autorización, concesión, permiso o registro
  • Demolición de obra a costa del infractor.

Debido a la frecuencia de casos de contaminación en el río Medellín,  el  gobierno promulgó la Ley 1259, mediante la cual se implementan nuevos comparendos pedagógicos y económicos. Se determinó que los infractores serán sancionados de manera pedagógica al quedar demostrada su intervención ambiental, pero si el caso es repetitivo conllevaría a una instancia jurídica y económica.

El artículo 332 del Código Penal colombiano, modificado por el artículo 34 de la Ley 1453 de 2011, hace referencia a la contaminación ambiental, directa o indirecta, en aguas terrestres, marítimas o subterráneas. Si sucede esto, la empresa o individuo incurrirá sin perjuicio a las sanciones administrativas: prisión de 55 a 120 meses y una  multa de 140 a 50 mil salarios mínimos legales mensuales vigentes, dependiendo de la gravedad y cantidad de repeticiones.

“La pena se aumentará si la comisión considera prudente hacerlo (…), en especial cuando la emisión o el vertimiento supere el doble de lo permitido por la normatividad existente o haya infringido más de dos parámetros, o cuando  la contaminación, descarga, disposición o vertimiento se realice en zona protegida o de importancia ecológica”, dice Alejandra María Betancur.

En la actualidad, EPM les exige a las empresas que remuevan  el 80 por ciento de contaminación de sus descargas antes de llevarlas a las aguas, y que no hagan vertimientos de líquidos con temperaturas superiores a los 40 grados ni grasas ni sólidos que taponen el alcantarillado. “Hace muchos años sólo se les exigía a las empresas que removieran el 70 y el 50 por ciento de la contaminación. EPM es responsable de las empresas que estén conectadas a la red de alcantarillado y las vigila para que a través de la tubería no realicen descargas de químicos tóxicos o peligrosos. Tenemos un programa de control de vertimientos y estas industrias están advertidas. El departamento de la Unidad de Control Vertimientos de EPM es el que se encarga de vigilar las empresas e industrias por categorías de peligrosidad de sus descargas”, dice Jaramillo.

Los colectivos ambientales

Los colectivos ambientalistas de la ciudad también tienen en la mira la contaminación del río. “Las empresas o mejor,  los sectores económicos  que  más contaminan son: el minero, petrolero, textil, agropecuario (…), siguen la hídrica y del carbón. En Copacabana, Conasfaltos S.A es un ente de la contaminación, el cual  pasa las PPM (partes por millón) permitidas por ley”, dice Alejandro Arango, líder corporación GioAmbiental.

“Uno de los principales manejos que podrían darse para las aguas negras y grises, antes de que lleguen a quebradas y afluentes, consiste en tratarlas mediante planes de manejo integral. Es decir, hacer tratamiento en la fuente de generación y así mitigar el impacto. Otra solución que podría ayudar a las problemáticas del río es construir más PTAR (Planta de tratamiento de aguas residuales), como las plantas estratégicas ubicadas por EPM que, acompañadas de programas de soluciones o planes de manejo de residuos, pueden cambiar en un 40 o 50 porciento el estado actual del río”, dice Arango.

La Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de San Fernando, localizada en el municipio de Itagüí, recolecta solo el 20% de las aguas residuales del sur del área metropolitana, donde no se incluye el municipio de Caldas.

Para el año 2016 se tiene proyectado por parte de EPM la entrada en operación de la planta de tratamiento ubicada en el municipio de Bello. El  objetivo es recolectar un 95% de las aguas residuales que se generan en los municipios de Medellín y Bello, con más efectividad y un mejor nivel de desinfección.

El Norte de Medellín es la zona más crítica de río, donde el agua está más contaminada.