“El arte de hacer un perfil consiste en saber mirar”: Leila Guerriero

Si no pudo asistir al taller que dictó la periodista argentina Leila Guerriero, De La Urbe hace un resumen de las enseñanzas que compartió la autora.

Leila Guerriero. Foto: Sofía Villa.

Leila Guerriero. Foto: Sofía Villa.

Por Sofía Villa

En el taller Construyendo personas reales: Cómo hacer un perfil, dictado por la periodista argentina Leila Guerriero como parte del Festival Premio Gabriel García Márquez, la autora desglosó el método que utiliza a la hora de escribir un perfil periodístico.

Sobre esta forma de hacer las cosas, aclaró que es su manera y que no tiene por qué ser tomado como una verdad aplicable a todo. “No es decir por dónde es, sino decir por dónde lo hago yo”, dijo. De esta forma expuso los tres pasos que sigue para la construcción de un perfil.

Hacer la reportería

El primer paso del proceso –que según ella se aplica no solo al perfil sino a cualquier texto- es el momento del reporteo, en donde, según su opinión se debe tener claro que estamos brindando información, no solo haciendo textos bonitos. El texto debe tener consistencia periodística. También es clave ser consciente de que hay una voz protagonista y el resto debe funcionar como voces corales que dicen cosas que el protagonista generalmente no dice de sí mismo, como halagos o críticas severas.

Antes de empezar el reporteo hay que contar con el consentimiento del reportado. Después se empiezan a hacer las llamadas para contactar las personas que armarán las voces corales.

Guerriero señala que el mejor antídoto para subvertir la capacidad de errar o de mentir es sostener una conversación coral, es decir tener diferentes voces que le den fondo a lo que dice el protagonista.

En cuanto al registro, la tallerista señala que para ella es importarte grabar todo el tiempo y después desgrabarlo todo, pues “las conversaciones arrojan un chorro de luz impresionante para escribir”. Guerriero recomienda también fotografiar la casa, las cosas cotidianas como cuadros en las paredes o los libros de la biblioteca, pues esto se convierte en información que puede ser incorporada al texto.

En el reporteo hay que reunirse varias veces con el protagonista, en lugares diversos, y volverse panorama cotidiano para el entrevistado, tratar de volverse ‘invisible’ para que no se sienta observado y comience a comportarse como lo hace en su vida cotidiana.

Para saber cuándo parar la reportería hay que sentir que se sabe todo. No dejar fuentes faltantes.

¿Cómo entrevistar a una persona para un perfil?

“La palabra perfil no la entiende nadie, yo levanto el teléfono y le digo: Hola, te quiero hacer una nota. Si le digo perfil va a pensar que le quiero hacer un dibujo. Luego le digo dónde va a ser publicado”, cuenta Leila.

Sobre la entrevista, sugiere saber de entrada que “una entrevista no es una conversación relajada. Una entrevista es contra-natura. Esas preguntas que hace un desconocido, solo las haría alguien en una cita amorosa”.

Por otro lado, al abordar fuentes diferentes al protagonista no es buena idea solo hablar del perfilado. La manera de acceder es preguntar por la vida del entrevistado, no por quien se está perfilando. Hay que ser pacientes y flexibles sino el entrevistado se siente usado y sube los mecanismos de defensa. De esas conversaciones se rescata información que termina en el perfil.

“Empezamos a hablar de lo que sea, luego entro y recuerdo que la nota es para un medio y que voy a prender el grabador”.

Sobre la interlocución con el protagonista, señala que a las personas les encanta hablar sobre sí mismas, “es su tema favorito”. Además, probablemente nunca han tenido la oportunidad de tener una persona que escuche tan atentamente sus palabras.

Guerriero hizo énfasis en que “no entrevistamos personajes, entrevistamos personas. Los personajes son el ratón Mickey o el pato Donald, la gente no es así, no funciona en esos términos. Las personas no son monolíticas, no son solo buenas o malas”.

Respecto a preguntas incómodas o difíciles, la periodista argentina aconseja que no se hagan en la primera entrevista, porque sería una decisión torpe, “no hay ninguna necesidad de atacar de entrada”. Para ella, lo mejor es esperar a una tercera o quinta entrevista para abordar los asuntos más complejos.

 Seleccionar la información

El segundo momento es la selección de la información. “Hay que tener muy claro qué se quiere contar. Todas las preguntas tradicionales del periodismo deben estar respondidas en el texto completo”, considera Leila.

En este momento se debe tener más información de la que se va a usar, de todo se elige lo mejor. “La famosa teoría del iceberg es cierta. Lo que flota es el 5% y está soportado por un 95% que no se ve y en esto se juega tu solidez como periodista”.

Para filtrar la información hay que pensar en el texto completo, no solo en las partes. Esto con el fin de que el conjunto refleje los aspectos más importantes del perfilado, que el conjunto genere equilibrio. “La imagen del conjunto debe ser veraz y honesta con lo que percibimos que es el otro”, afirma Guerriero.

La tallerista señaló que el deber del periodista es sostener una mirada honesta, no ser cándidos, “la mirada del periodista complaciente es la mirada de un periodista miedoso o de alguien que no va escribir nada nuevo sobre el perfilado”.

Finalmente con la información recolectada se debe “tratar de entender el ecosistema de la cabeza del otro, salirte de tus zapatos y no naturalizar la vida del otro”.

Según el método de trabajo que sigue la periodista, “un perfil no cuenta la vida de una persona, sino que tiene un trasfondo mucho más universal. La historia no puede ser quién es el protagonista. Hay que entender cuál es el ‘qué’ que se está contando para lograr seleccionar bien la información”.

 Escribir el texto

El último momento es la escritura. “Sin reporteo no hay historia y sin estilo no hay texto”, dice Leila. Por importante, esta etapa debe ser racional y calculada. “Yo nunca arranco un texto sin tener la idea del inicio. Un texto funciona como un teorema matemático, hay una tesis que se debe demostrar. Hay que reforzar la idea que el texto plantea, ajustarlo a la consigna”, recomienda la periodista.

Para no perder el interés del lector, Leila sugiere ingeniarse trucos, dar pistas. “Yo les digo todo lo que la persona hizo en un resumen, luego explico cómo lo hizo. Además, no sacio la pregunta que hago de inmediato, sino que tiro la curiosidad del lector. Es como tensar un arco, cuando suelto la flecha tiene que ir directo al blanco. Si genero expectativa y no llego a un punto voy a perder la confianza del lector”.

En los perfiles que ha publicado la periodista se evidencia una distancia con el protagonista, para ella es ahí donde está su estilo pues “el estilo es precisamente eso, la distancia que se marca entre el narrador y el objeto que narra. En mis perfiles jamás digo ‘yo’ pero mi subjetividad como autora está todo el tiempo”.

Leila utiliza la descripción de espacios físicos para situar al lector en el contexto del entrevistado, sin embargo aclara que “la descripción no sirve si no tiene tensión. No puede ser solo enumeración”.

El tiempo y la cronología del relato también son importantes en la escritura. De entrada se juega con dos tiempos: el tiempo de la entrevista y el tiempo pasado que rescata el entrevistado. A partir de esto hay que hilar la cronología y decidir en qué momento se usa cual tiempo verbal.

En los momentos en que el texto pasa de un tema a otro, la periodista recomienda tener cuidado con los conectores que se utilizan. Pensar bien qué frases, qué escenas o qué diálogos le van a dar entrada a otro tema, para hacerlo de una manera sutil y coherente.

El inicio y el final de los textos son importantes porque generan recordación en el lector. Por esto, la tallerista recomienda ser cautelosos. “Empezar con la mejor escena es gravísimo. El arranque no tiene que ser lo más llamativo que tengo porque puede ser una excepción”. En este sentido, la periodista considera que si esa acción no representativa se pone al inicio o el final va a tener demasiado eco en la cabeza del lector.

Ejemplos de perfil

Textos de la autora, que usó como ejemplo y referencia del método que ella utiliza para hacer su trabajo.