Tras los datos de los desaparecidos en Colombia

En el 2014 hubo en Colombia, según el Registro Nacional de Desaparecidos  -RND-, 7.262 desaparecidos, de los cuales 97,70% están clasificados como sin información.

Jardín de la Esperanza de Madres de la Candelaria para recordar a sus desaparecidos. Foto: Juliana Echavarría Restrepo

Jardín de la Esperanza de Madres de la Candelaria para recordar a sus desaparecidos. Foto: Juliana Echavarría Restrepo

Jaime Zapata Villarreal,  Viviana Bermúdez Carvajal y Juliana Echavarría Restrepo

Estas estadísticas revelan la dificultad que suscita rastrear e identificar un desaparecido dada la ingente cantidad de cifras que se presentan cada año. Solo en desapariciones forzadas, en este mismo año, se reportaron 167 casos; siendo, eso sí, la cifra más baja en la última década.

Algo se ha mantenido constante cada año: las desapariciones, en su mayoría -sean de cualquier índole- son de hombres, adolescentes y jóvenes, con niveles de escolaridad primaria y secundaria; también campesinos que habitan zonas rurales y se encuentran en medio de zonas conflictivas o de mucho riesgo.

Cuando se comparan los datos de desaparecidos en Colombia desde la década del 2000 hasta el 2014, por ejemplo, hay cuestiones que destacan y dejan interrogantes: ¿Por qué se presenta una reducción ostensible de las desapariciones -en especial forzosas- del año 2006 hasta el 2014? ¿Qué pasa en Antioquia y Medellín, donde las cifras parecerían contradictorias pero que, por lo visto, esconderían algo más de lo que dicen las meras estadísticas?

Las estadísticas de desaparecidos en los períodos finales de los años 90 y principios del 2000 dan cuenta de que el mayor perpetrador de estos hechos fueron las AUC: “En sus distintos frentes y bloques eso fue una estrategia de guerra contra el desaparecido; ellos desaparecían colaboradores, auxiliadores, miembros que consideraban apoyo de la guerrilla”, dice Juan Diego Restrepo, docente de la Universidad de Antioquia y columnista de la Revista Semana.

Esta práctica tenía una intención: desaparecer todo rastro, no dejar dudas de que algo había pasado. “Algunos jefes dijeron que fue por recomendación de la fuerza pública ya que en muchas zonas del país estaban matando mucho, en especial en los cascos urbanos, y esto era, por supuesto, negativo para las estadísticas de la policía”, explica el docente.

Las estadísticas muestran una relación entre la desmovilización de las AUC en el 2006 con la reducción, visible y palpable, de las cifras de desaparición forzada en el país. “Después de agosto de 2006 -explica Restrepo- finaliza la desmovilización colectiva de las AUC y se constituyen las Bacrim o grupos de crímenes organizados. Y como se quedan sin enemigos, ya no actúan contra las FARC porque su matiz político desaparece, lo que hacen es purgas contra otros grupos criminales y apelan, a veces, a la desaparición, y esto porque tiene un aprendizaje histórico y criminal ya que muchos fueron paramilitares”.

Por otra parte, al analizar en detalle los resultados arrojados por el informe Forensis de Medicina Legal, se observa a Bogotá, sólo como ciudad, encabezando las estadísticas de tasa desaparición por 100.000 habitantes en el 2014 con un 43,13%. Si bien hay una proporción, se diría, entre número de habitantes y número de desaparecidos en esta ciudad, ejemplos como los de Risaralda (36,66 %) y Caldas (19,78) exponen una preocupante relación entre un número pequeño de habitantes de un departamento y número alto de desaparecidos.

Tasa de desaparecidos por municipios de Antioquia

En el caso de Antioquia, particularmente, se presenta una tasa del 13,01% en el 2014. Los municipios y ciudades con mayor tasa de desaparición en el departamento de Antioquia son La Pintada con el 30,26%, seguido de Medellín con 27,24% y Giraldo con 24,73%. Es posible que se esperase de Medellín una tasa más alta, tal vez una de las más altas del país, pero las razones de por qué se da esto, según Juan Diego Restrepo, podrían ser perturbadoras: “En medellín pasan dos cosas: estas nuevas organizaciones criminales detienen a las personas, las descuartizan y las tiran al río o las dejan en carros, y eso es lo que encuentran las autoridades. Lo otro es que dicen que ha bajado la tasa de homicidios pero suben las desapariciones, y esto es un contrasentido, ya que se debe analizar mejor porque muchas veces son desapariciones voluntarias, no necesariamente porque la persona esté muerta”.