Imágenes de una dolorosa esperanza

El sinuoso camino que pretende atravesar Colombia mientras planea el fin del conflicto armado significa, entre otras inmensas dificultades, quitar el velo de miles de historias que guardan el dolor de la guerra.

Redacción De La Urbe / delau.prensa@gmail.com

Narraciones de los hijos que vieron morir a sus padres atravesados por las balas o anécdotas de las madres que guardan con recelo despedidas casuales que terminaron por ser las últimas. Verdugos que aceptan torturas, secuestros y asesinatos. También, murmuraciones sobre desaparecidos que por décadas se han quedado en el peor de los limbos. Hay que contarlo todo y escucharlo todo. Buscar en el pasado la no repetición en el presente.

Un pequeño terreno en la Comuna 13, conocido informalmente como La Escombrera, por ser sitio de despojos de construcciones durante años, se fue transformando poco a poco en un oscuro cementerio oculto de la guerra urbana que vivió y vive Medellín. La tierra mezclada con desperdicios de ladrillo y cemento era, a viva voz, el sitio de ocultamiento de cientos de desaparecidos de lo abaleos entre guerrilleros, paramilitares y fuerzas de la ley que terminaron por actuar ilegalmente.

La operación Orión, de mediados de octubre de 2002, aportó un altísimo porcentaje de desaparecidos en estos barrios del centro occidente, muchos de los cuales fueron a parar, según testigos, a La Escombrera. El sitio empezó a adquirir con el tiempo un cariz de zona prohibida, de nombre maldito, que mezcla paradójicamente un halo de esperanza con el de profundo dolor.

Hoy, tras un largo tiempo de lucha por parte de los familiares, la Fiscalía adelanta en esa zona una cuidadosa excavación con la esperanza de recuperar los restos de entre 40 y 300 cuerpos que podría haber sido arrojados en el lugar. Desde que se inició el proceso, decenas de madres, convencidas de que sus hijos están bajo sus pies, velan una labor que empieza a convertirse en un pequeño símbolo de la verdad en medio del esperanzador tránsito hacia el fin del conflicto.

Ahí están los rostros del dolor de una madre expectante frente al posible hallazgo de los despojos de su hijo para poder descansar después de tanta incertidumbre. También, las manos de aquellos que trabajan día y noche para dar una buena noticia a los familiares. Y colgados, como recuerdos congelados en el tiempo, las fotos tipo carné de aquellos a los que se buscan, mientras manos de conocidos los tocan y pretenden acercarse, al menos en los recuerdos, a las épocas cuando todos estaban vivos.

Escombrera-1

Los movimientos sociales y civiles de la Comuna 13 se manifestaron en La Alpujarra
con la intención de hacer un llamado de atención: mirar a La Escombrera para
que lo sucedido allí no sea debatido solo en la Comuna 13, sino que se reflexione
sobre el significado que tiene esto en la historia de Colombia, lo aberrante de la
guerra y los efectos de la misma. Foto: Fotografía: Sara Castillejo Ditta.

La Escombrera

Este camino lo recorrieron madres, padres, hermanos, esposas y familiares, devastados pero con esperanza. Si ben pisaban tierra donde podía estar un ser querido desaparecido, también pisaban la tierra donde por fin encontrarán respuestas. Pasaron 13 años de espera para que el Estado decidiera cerrar parte de La Escombrera. Foto: Natalia Botero Oliver

 

La Escombrera

Luz Helena Galeano, lideresa del grupo de mujeres que ha logrado hacer un llamado de atención al Estado sobre el tema de La Escombrera, junto a su hija y otras mujeres, después del ritual simbólico de sanación espiritual antes de que comenzara oficialmente la búsqueda de restos humanos. Foto: Natalia Botero Oliver.

 

La Escombrera

Detrás de los mensajes que plasmaron las organizaciones sociales y los familiares, se ve el perímetro acordonado que corresponde al polígono uno de excavación. En la primera etapa van a ser removidos 35.000 metros cuadrados de tierra, equivalente a cuatro pisos de tierra. Foto: Alejandro Buriticá.

La Escombrera.

Ella busca los restos de Wilfer A. Callejas, uno de los 200 cuerpos que se calcula que están bajo los escombros. Pero más allá de esta cifra, que puede ser polémica e inexacta, lo que se busca es una historia, una trayectoria de vida y unos sueños que fueron suspendidos intempestivamente y sin explicación. Foto: Miguel Ángel Romero.

 

 

La Escombrera

Fredy Ramírez es el coordinador técnico forense de La Escombrera. Él comenta, según su experiencia como antropólogo en excavación e intervención forense, que la búsqueda de restos humanos en este lugar es como buscar una aguja en un pajar. Para ello se aplicó la Matriz de Harris −unas cuadrículas con coordenadas Este y Oeste−, en la cual hay un control efectivo, hay más exactitud y permite que el trabajo de sacar la tierra se pueda observar y limpiar adecuadamente en la búsqueda de restos óseos. Foto: Natalia Botero Oliver.

La Escombrera

El Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) y otras organizaciones sociales recriminan al Estado como cómplice de muchas de las desapariciones que ocurrieron en la Comuna 13 durante la Operación Orión. Según el testimonio de alias Don Berna, esta operación fue una toma conjunta entre los paramilitares y la fuerza pública. Foto: Natalia Botero Oliver.

 

La Escombrera

El asesinato y desaparición de Luis Fernando Lalina fue el primer caso de ejecución extrajudicial por el que el Estado colomiano fue condenado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Su historia se ha vuelto un símbolo debido a la lucha valiente e incansable de su madre. En el evento previo al inicio oficial de las excavaciones estuvo ella, Fabiola Lalinde, junto con su hija Adriana, que es la mujer que se ve en la foto. Foto: Miguel Ángel Romero.

Informe publicado en la edición 75 de De La Urbe