Las pandillas, problema en aumento en Urabá

A sus integrantes se les acusa de generar inseguridad y las autoridades tratan de controlar la situación. Mientras tanto, los grupos armados los persiguen.

Robos en Apartadó

En lo corrido del año en Apartadó se ha registrado un aumento superior al 40 por ciento en los casos de hurto. Foto: Alejandra Machado.

Alejandra Machado / alejandra225588@gmail.com

En lo corrido de 2015 Apartadó ha vivido una reducción notable en el número de homicidios. Según cifras oficiales, durante los primeros cinco meses del año se reportaron 68 por ciento menos delitos de ese tipo que durante el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, desde hace algunas semanas la tendencia ha cambiado. Mientras entre los meses de enero y marzo la reducción fue del 92 por ciento, en abril hubo siete casos que volvieron a disparar las alarmas. Pese al aumento en ese mes, la cifra sigue siendo baja en comparación con 2014.

En contraste, los hurtos en el municipio van en alza. Según datos de la Sijín de la Policía, se ha registrado un aumento del 42 por ciento en comparación con el año anterior. Esa problemática es atribuida, en su mayoría, a los combos juveniles. La  cara que algunos conocen de Fernando* y Esteban* es la de un par de asaltantes callejeros, pero detrás de ellos hay mucho más.

– Paráteme pues.

– Yo te me paro cuando sea, pero es que no tengo tenis.

– Paráteme sin camisa.

– Yo a vos te me paro, vos con ese cuchillo y yo sin cuchillo, pero es que no tengo tenis.

Esa conversación ocurrió un miércoles en la noche en un parque de la comuna cuatro de Apartadó. Eran dos jóvenes, uno estaba sentado en una banca y el otro iba en bicicleta. Finalmente, los tenis evitaron la pelea.

Después, otros dos jóvenes se encontraron en el mismo lugar:

– ¿Vamos a jugar futbol?

– Sí, pero sin drogas.

– ¿Cómo así?

– Vos sabés.

Uno de ellos es parte de uno de los combos del barrio. Ambos estaban “en las nubes”. Fernando, un joven alto, de piel blanca, delgado, con labios muy oscuros y quien llevaba una camiseta a rayas con un jean y unos tenis, se presentó primero y tomó asiento. Luego lo hizo Esteban, un joven moreno, delgado, con ojos muy pequeños y rojos.

– Vamos a ayudarle a las peladas, pero nosotros somos sanos, no somos como esos maleantes de por ahí del barrio, yo soy sano -dijo casi arrastrando las palabras, con un acento muy paisa. Me miraba con sus ojos pequeños y casi cerrados– yo soy sano y quien diga lo contrario que venga aquí y me lo diga, a ver si no lo macheteo.

Entonces, Fernando, más en sano juicio, comenzó a hablar de lo básico de ser un pandillero. Explicaba que el guiro o guirear es que se arme la guerra, a la que le dicen Vietnam. Que si te dicen “vos sos una loca” te están invitando a guirear y que tenés que hacerte respetar. –Oigan, yo corro, yo no peleo, porque yo soy sano–, interrumpió Esteban medio perdido.

Frente a la Alcaldía había una reunión de jóvenes, pregunté si podíamos asistir para romper un poco más la tensión, pero Fernando agachó la cabeza y dijo:

– Yo no puedo ir por allá, no puedo salir del barrio, porque soy la liebre de la pandilla de ese sector, y dónde me vean, pailas –dijo mientras volvía a subir la cabeza.

– ¿Qué es ser la liebre? – Pregunté

– Es cuando tienes a alguien encima que te quiere matar, si usted sabe que tiene el pecado no se puede meter allá.

– ¿Entonces Apartadó está dividido?

– Sí, y el que esté caliente que no se parche donde no debe. Yo, por ejemplo, no puedo salir del barrio por ahora.

– ¿Ni con el combo?

– Sí, pero tienen que estar pendientes, porque en cualquier momento se arma la “war”.

– ¿Se arma la war?

– Cuando alguien va dispuesto a matar y no se devuelve hasta que lo logre, los manes del gueto somos todos a los que nos gusta pelear, y uno tiene que saber pararse.

– ¿Y cómo se para uno?

– Normal, dispuesto a pelear

Dijeron, entre otras cosas, que cuando hacen ‘limpieza’ les toca mantenerse en la casa porque el barrio se llena de “paras” que los mantienen vigilados. Al indagar sobre su relación con las bandas criminales, uno de ellos respondió que lo que ese grupo hace es “muy mierda”; pero a los pandilleros les toca saludarlos para “que los lleven en la buena” y les avisen cuando “el parche se calienta”.

Cuando un jefe paramilitar ordena una ‘limpieza’ Fernando y Esteban se van para Medellín, pagan el arriendo de una pieza por 170 mil pesos al mes y se “rebuscan el diario”, es decir, se dedican a robar en la ciudad mientras la situación se calma en Apartadó.

¿Qué se hace frente a las pandillas?

Robos en Apartadó

Los pandilleros son en su mayoría menores de edad. En muchas ocasiones son perseguidos por la limpieza que ordenan los grupos armados. Foto: Cortesía.

En lo que va del año, en el municipio se han capturado 58 personas señaladas por cometer hurtos, en su mayoría jóvenes entre los 14 y los 17 años. En esos casos su acudiente firma compromisos y los jóvenes son puestos en libertad. Así lo afirma la intendente de la Policía Jacqueline Hoyos, integrante del grupo de Infancia y Adolescencia.

Es institución lleva a cabo el programa Joven a lo bien. Con esa iniciativa trata de evitar la entrada a las pandillas de jóvenes en alto riesgo por su cercanía con sectores conflictivos. En la actualidad el programa cuenta con dos grupos de trabajo, uno de 17 y otro de 45 jóvenes. Sin embargo, Hoyos asegura que los llamados pandilleros se niegan a vincularse con este tipo de  proyectos.

Por otra parte, la oficina de la Juventud de la Alcaldía municipal afirma que está trabajando con aproximadamente 80 jóvenes inmersos en pandillas, que no se sabe con exactitud cuántos son en todo el municipio, pero que lo están indagando, que el trabajo “ha sido lento pero constante”.

*Nombres cambiados para proteger la identidad de las fuentes

 

Así se roba en Apartadó

Boris Casas Moreno / bcm150@hotmail.com

Desde finales de 2013 Apartadó se enfrenta a una oleada de robos callejeros.  Según las autoridades, los responsables son, en casi todos los casos, jóvenes de barrios populares. La situación ha provocado un incremento en el número de denuncias, aunque, según algunos habitantes del municipio, no se están tomando las medidas necesarias para controlar la problemática.

Diciembre es el mes de año en el que más roban en Apartadó. Durante ese mes el año anterior cuatro de cada 100 habitantes del municipio fueron víctimas de ese delito. Por otra parte, entre diciembre de 2014 y marzo de 2015 hubo un aumento del 50 por ciento en los robos en comparación con los mismos meses de 2012 y 2013.

De acuerdo con un informe de la Policía sobre los hurtos en Apartadó, los barrios más afectados durante diciembre del año anterior fueron el Obrero, con 226 robos; Pueblo Nuevo, con 207, El Concejo, con 164 y Primero de Mayo, con 142. El 55 por ciento de los robos en Apartadó ocurre en callejones solitarios, según Carolina Banguero Espitia, secretaria de Gobierno del municipio.

Los registros de los robos cometidos entre 2012 y 2015 también indican que los ladrones prefieren robar a plena luz del día, entre las 9:00 de la mañana y las 6:00 de la tarde, dice el coronel Raúl Antonio Riaño, comandante de la Policía en Urabá.

Esa situación de inseguridad es una realidad que va en aumento y es un verdadero desafío. Mucho más si se tiene en cuenta que en Apartadó hay seis policías por cada 1.500 habitantes. Además, si se considera que alrededor del problema están las pandillas urbanas: grupos conformados por jóvenes de nueve a veinticuatro años de edad que se disputan los barrios con otros grupos de ese tipo.

Testimonio publicado en la edición 01 de De La Urbe Urabá

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *