Recuperación entre agujas y sonrisas

Payasos, juegos y conocimientos ancestrales. Alternativas que complementan o, incluso, reemplazan las prácticas de la medicina occidental.

Payasos, risas y conocimientos ancestrales. Alternativas que complementan o, incluso, reemplazan las prácticas de la medicina occidental.

Fundación Doctora Clown.

La Universidad de Antioquia en su diplomado de clown se ha encargado de formar a artistas que se caracterizan por la responsabilidad social.

Por Mateo Narváez y Luisa Charry

“Enfermo estaba y ese fue de la creación el motivo, creando convalecí y en ese esfuerzo sané”. Introducción al Narcisismo, Sigmund Freud.

Es ley: en Argentina los hospitales públicos tendrán en sus corredores pediátricos narices rojas. El diputado Darío Golía logró que la propuesta fuera aprobada a inicios de julio y ahora no necesariamente médicos, pero sí especialistas en el arte clown, harán parte del equipo.

Risa y arte

En Colombia, aunque no haya ninguna iniciativa estipulada por la ley, también existe el “payaso hospitalario”. La Universidad de Antioquia en su diplomado de clown se ha encargado de formar a  artistas que se caracterizan por la responsabilidad social. Otro de los casos es la Fundación Doctora Clown, que durante muchos años, especialmente en Bogotá, ha defendido su lema de “la risa es vida”. Alejandro Puerta, clown teatral y maestro de este arte, lo dice de una manera simple: “El clown busca romper ese trauma que genera un hospital llevando alegría y bienestar”.

Desde la academia Cuidarte, es un diploma que ofrece las Facultades de Enfermería y Artes, de la U. de A. Los profesionales de distintas áreas de la salud, sociales y de disciplinas artísticas adquieren herramientas de promoción y cuidado, desde el arte. En 2011 se desarrolló el primer proyecto. Se atendió población hospitalizada. El segundo, en 2014, trabajó con asociaciones de víctimas y su objetivo era el empoderamiento comunitario y el apoyo en elaboración de duelo a través del arte.

Pero existen otras alternativas, una de ellas es la educación. En el Hospital Infantil, del Hospital Universitario San Vicente Fundación, entre cinco pisos llenos de cientos de camillas y paredes color beige, azul o naranja con uno que otro adhesivo de trenes, arcoiris y números, en ese particular frío silencioso característico de la enfermedad, hay un aula en el tercer piso, “el salvavidas dentro del hospital”, como lo llaman padres y pacientes.

En ella, los niños que tendrán que permanecer mucho tiempo hospitalizados ingresan cada día para continuar su proceso educativo. ‘Las profes’, contactadas con cada institución educativa, garantizan seguir cada proceso formativo, pero también procuran acompañar la enfermedad. “Los niños, que antes no querían salir de su habitación, luego de estar en ella y con otros pacientes, ahora le dicen a la enfermera que les ponga el medicamento más rápido para poder volver”, cuenta Jackeline Acevedo, una de las docentes encargadas.

 

Después de la Segunda Guerra Mundial nació internacionalmente la iniciativa de continuar la formación educativa de los niños, incluso en las clínicas.  De ahí, la Facultad de Educación de la U. de A. se vinculó y desde el 2000 existe el aula hospitalaria.

Por otro lado, está la posibilidad del arte. “El ser humano no es solamente biología”, recalca Diana Natalia Londoño, encargada de la sección de donaciones y colaboraciones del Hospital, cuando con una sonrisa cuenta que hace tres meses empezó el proyecto de Música para Vivir.

La iniciativa surgió cuando Carolina Jaramillo, músico, y Alejandro Cock, fotógrafo y documentalista (Q.E.P.D), llegaron a esa misma oficina con la propuesta de la musicoterapia, y desde ahí empezó Música para Vivir  que hoy en día, cada miércoles, se hace posible junto al Colegio de Música de Medellín, Cantoalegre y la maestra Tita Maya. En ese espacio los niños del hospital colectivamente crean melodías que ayudan en cada proceso transformando todas las expresiones negativas de la enfermedad en arte, risas y la motivación de recuperarse. Y tal vez, en un futuro, ser grandes músicos.

El dato académico Para Jung, las artes plásticas, la danza y la escritura automática son formas de expresión artística del inconsciente y propician la acción de la función trascendente, aquella que une contenidos conscientes e inconscientes. Es así como la terapia a través del arte pueden propiciar la comprensión del inconsciente que lleva al conocimiento del individuo.

Sin embargo, el arte-terapia no sólo se practica con niños. Juliana Valencia, psicóloga del Hogar El Ciruelo, explica que una de las intervenciones que realizan a los ancianos es a través del arte basados en los planteamientos de Carl Jung. Cada semana hay una sesión con un músico y cantan juntos. “El cambio en ellos es absoluto, incluso nosotras también le ponemos a los ancianos que sufren alzheimer muy avanzado su música preferida y ellos, que antes permanecen inmóviles y sin ninguna expresión, abren sus ojos”.

En busca de una medicina humana

La medicina alternativa o complementaria día tras día parece expandirse. Cada vez son más los profesionales de la salud que se acercan a estas prácticas con el fin de tratar de una manera integral las enfermedades de sus pacientes. Es tal el auge de este tipo de medicina que, incluso, en algunas universidades se han abierto espacios de formación académica enfocados en los diferentes métodos de medicina alternativa.

Aunque es reciente su denominación como medicina alternativa, algunas disciplinas como la acupuntura y la medicina ayurvédica son sistemas milenarios para el alivio de enfermedades en países como China e India. A su vez, el chamanismo, conocimiento ancestral de las culturas mesoamericanas, también es considerado parte de la medicina complementaria, pese a que en algunos casos ha sido tildada de antiética e irresponsable por basarse en prácticas “charlatanas” que aparentemente no tienen un sustento teórico.

Obtenida de Wikipedia. Disponible en: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Chaman.jpg

Obtenida de Wikipedia. Disponible en: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Chaman.jpg

Sin embargo, Susana María Díaz, odontóloga y magister en Salud Pública de la Universidad Nacional, explica que muchas de estas disciplinas hacen parte de una herencia de conocimiento ancestral que tiene el mismo valor que el conocimiento producido por la academia occidental.

Además de concentrarse en el tratamiento específico de cada paciente, la medicina complementaria busca realizar un proceso terapéutico conjunto. El objetivo de esto es lograr una retroalimentación en la que la persona sea capaz de identificar aquellos rasgos de su vida que se están manifestando a través de una enfermedad. Según Díaz, una de las premisas de la medicina complementaria es concebir al paciente como un actor potencialmente sanador.

Igualmente, en la medicina complementaria la realidad social y las relaciones familiares del paciente son un aspecto determinante. Gabriel Niño, médico de la Universidad del Rosario, asevera que “el estado de ánimo y la baja autoestima de la persona, puede disminuirle las defensas y, en últimas, generarle algún tipo de enfermedad”.

Asimismo, Niño explica que las manifestaciones de dolor u otros síntomas en el cuerpo pueden ser reflejo de un problema mayor. “Un dolor en la rodilla, por poner un ejemplo, puede estar avisando de un problema en el hígado”. De ahí que una de las discrepancias de la medicina alternativa con la clásica se refiere, precisamente, a la concepción de los males del paciente. Mientras la primera busca realizar un diagnóstico integral tanto físico como emocional, la segunda se concentra en alivianar el problema de una manera directa y puntual.

La denominación de medicina alternativa se ha cambiado por la de medicina complementaria. Díaz manifiesta que es necesario entender que las “nuevas” prácticas medicinales no buscan acabar con las clásicas, por el contrario, son una herramienta que permite realizar un balance más completo de la situación de cada paciente.

El estigma sobre la medicina alternativa, que aún continúa vigente, ha sido alimentado por un sector de la academia y por las empresas farmacéuticas que controlan un negocio lucrativo. Por esta razón, explica Niño, va a ser muy difícil que la medicina complementaria llegue a ser utilizada como una política pública en los países. “A los sistemas de salud no les conviene tratar al paciente de una manera integral, ya que esto les significaría un gasto en recursos mucho mayor”. Por otra parte, las multinacionales farmacéuticas perderían espacio en el negocio de la salud.

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