¿Quiere bailar tango? Estos son los lugares

Por: Daniel Uribe Uribe*
Como lo dijo Enrique Santos Discépolo, músico y cineasta argentino, el tango es un sentimiento de nostalgia que se expresa a través del baile. Este es una fusión entre danzas y ritmos rioplatenses, gauchos, latinoamericanos y europeos. Con el tiempo el baile se popularizó y  se hizo característico por su erotismo.

En el tango, es el hombre quien se encarga de conducir y llevar los movimientos y la mujer se muestra coqueta y se deja seducir. La estética que lo caracteriza y la precisión de sus movimientos lo llevaron a ser reconocido en el mundo.

Para Fernando Arango ‘Farango’, cantante, la milonga es la parte jocosa del tango es un ritmo alegre que contrasta con lo que originalmente es el tango que se relaciona con las experiencias de barrio y de la “malevada”.

Medellín, que es reconocida en el mundo del tango por ser el lugar de la muerte de Carlos Gardel, es una ciudad que tiene al tango muy aferrado a su cultura, una muestra de esto es el Festival Internacional de Tango que se realiza todos los años.

En nuestra ciudad el furor del baile comenzó hace poco más de 30 años, en entrevista para El Clarín, Eliana Alméciga, bailarina y profesora de tango, aclara que en Medellín el tango se escuchaba desde la segunda década del siglo pasado, pero solo a partir de los ochenta empezaron a surgir los grupos de baile.

“Es un baile que entra por los ojos. Es un baile que tiene dificultad, en el que dependes del otro para ejecutarlo. Es un baile en el que se comparten sentimientos. Es un encuentro y con el baile uno manifiesta ese sentimiento”, explicó la colombiana al medio argentino.

Finalmente, Alméciga destaca que actualmente en Medellín se pueden encontrar sitios para escuchar tango y donde “disfrutar el roce piel a piel que se genera al bailar el tango y la milonga”.

Muchos de estos sitios le apuestan a la preservación de esta cultura tanguera en la ciudad y una de las formas para que este proyecto dé sus frutos es inculcándola en las nuevas generaciones, y el baile del tango por su vistosidad y elegancia es una forma de lograrlo.

El Patio del Tango
Uno de los sitios que conservan la tradición del baile en nuestra ciudad es El Patio del Tango. Este restaurante ubicado en el barrio Antioquia y que fue fundado en 1957 por Aníbal Moncada, es un sitio que se empeña en inculcar la cultura del tango a los niños a través de clases de baile. “Tratamos de inculcar un amor por el tango a los niños y los sábados les damos clases gratis, tenemos dos profesores  y vienen alrededor de 20 a 25 niños a clase”, sostuvo Carlos Rendón, administrador de El Patio.

Para Carlos la cultura del tango en nuestra ciudad es un aspecto que no se debe perder y las clases de baile sirven para “culturizar a los niños de que hay otro tipo de música además de lo urbano” y mantenerlos alejados de otras prácticas.

El encargado de dictar estas clases es Augusto Giraldo, profesor de baile desde el 2000. Giraldo dice que el tango llegó a su vida como un “accidente”, utiliza su experiencia como bailarín para enseñarles a los niños de este sector de la ciudad.

Augusto, que como bailarín fue finalista del mundial de tango en 2004, llegó al patio en el año 2010 por intermedio de una amiga con la idea de hacer resurgir la cultura del baile en la ciudad. “Inauguramos el sitio en el aspecto del baile con un campeonato a nivel local, en el cual yo era uno de los jurados y después de eso la administración me llamó”, afirmó el bailarín.

Las clases se dividen en dos grupos de niños, unos con la profesora Johanna Hernandez donde ven los pasos básicos y los otros más avanzados con Augusto preparando la milonga.

Otra de las iniciativas del restaurante El Patio del Tango que contribuyen a la permanencia de la milonga en Medellín, es la de enseñarle a los meseros a bailar. Nicolás Carrero, mesero del lugar desde hace cuatro años,  cuenta que un día cuando llegó a trabajar se dio cuenta que tenía clase y al principio lo veía como “una imposición” pero también reconoce que es una buena experiencia que le brindan los administradores del sitio y que permite ver el tango “no sólo como canción sino también a través de la danza”.

Lo cierto es que el restaurante busca conservar la cultura tanguera en nuestra ciudad y en gran parte se ayuda con el baile. Augusto Giraldo piensa que el tango no tiene edad y que sólo es cuestión de ganas. “Para las personas mayores sirve para trabajar la memoria, para los jóvenes amplia el círculo social y un niño empiezas a tomar valores diferentes, sirve como ejercicio y como terapia”, afirmó

Salón Málaga
Ubicado en un sitio histórico de la ciudad, este lugar fundado por Gustavo Arteaga en 1957 y que comenzó donde actualmente se encuentra el Éxito de San Antonio, es otro de los sitios en los que el baile del tango juega un papel importante a la hora de mostrar a la gente la tradición del tango.

Para Cesar Arteaga, hijo de don Gustavo y actual administrador del Málaga, el salón es un lugar detenido en el tiempo, que conserva las características de los bares de los años cuarenta y cincuenta. Además apunta, que este lugar próximo a cumplir sus 58 años de existencia es un lugar donde un buen café, la conversación y por supuesto el baile son una manera de compartir en familia.

El sitio está dividido en dos plantas, en la parte superior se pueden apreciar diversas fotos de cantantes y bailarines de tango, cuadros antiguos y varias rocolas que han sido donadas por diferentes personas al Salón. La planta baja consta de un salón, donde se realizan los shows de baile, y al igual que la parte alta está ambientado por varios cuadros de Carlos Gardel y aparatos antiguos, entre ellos gramófonos y radios antiguos.

“Aquí hacemos un show normalmente hasta las 10 p.m. y a partir de esa hora les ponemos una viejoteca bailable para que la gente, si quiere, se pare a bailar”, explicó Arteaga.

En sus intentos para que la cultura del tango no se pierda el Salón Málaga es el lugar donde la compañía de baile Fantasía Argentina da clases a la gente que se interese en aprender esta danza, especialmente a los jóvenes. “A los jóvenes les entra la música más fácil por los pies que por los oídos, entonces las clases de tango hacen que les empiece a gustar la música y empiezan no solo a bailarlo sino a escucharlo”, afirma el administrador.

Arteaga destaca que las clases de baile sirven mucho para la integración entre los miembros de la familia. Para él, “el baile sirve para que los muchachos se identifiquen con las personas mayores de su familia y eso se convierte en un espacio de interacción”, e invita a la gente a conocer el Salón Málaga y un poco de la cultura del tango que este contiene.

Ritmos y Tangos: Academia de baile y viejoteca
El tener un sitio que cumpliera las funciones de academia de baile y de viejoteca bailable: este fue el sueño de ‘Nacho’ Vásquez que ya hace 28 años empezó con este proyecto. La Viejoteca y Academia de Baile Ritmos y Tangos, es un lugar donde el baile es el elemento esencial.

En sus inicios llevaba el nombre completo de su fundador “Carlos Ignacio Vásquez” y se desempeñaba simplemente como academia de baile, pero cambió para ser un sitio donde se pudieran aprender diferentes tipos de baile en semana y que los fines de semana se presentaran espectáculos de estos mismos. Actualmente ‘Nacho’ es profesor de baile de su propia academia y al mismo tiempo capacita nuevos profesores.

En cuanto al nombre del sitio, “Lo primordial era el tango, pero por un motivo más comercial se le puso el nombre de Ritmos y Tangos, para que la gente no pensara que el sitio era destinado solamente a los ritmos de salón, la idea era que las personas pudieran venir a rumbear pero sin dejar de lado al tango”, explicó Ignacio.

Ritmos y Tangos ha servido como escenario para la presentación de varias academias de baile entre las cuales han estado El Firulete, Dancing, Los Gemelos, Ritmos y Folklore, entre otras. Además realiza concursos de baile entre diferentes academias.

En el lugar además de dar clases de tango, se enseña a bailar otro tipo de ritmos como salsa clásica, bachata, porro y merengue. ‘Nacho’ afirma que la gente de Medellín es muy amante al tango e incluso él se considera “tanguero 100 por ciento” y un conocedor de todos los aspectos de este género musical. “El gusto por el tango surge por mi familia, muchos de ellos eran artistas, músicos, locutores y personas muy amantes a esta música. Pienso que más bien una dinastía de los géneros que gustaron en mi familia”, explica el bailarín.

Las clases de tango que se dictan los lunes 7:30 a 8:30 p.m. y tienen un valor de 5.000 pesos por sesión. Ignacio destaca el gusto de las nuevas generaciones por este género musical y explica que antes se veían más personas mayores pero que poco a poco los jóvenes se han adueñado de estas clases. ‘Nacho’ también resalta la importancia del baile en el desarrollo individual e invita a todas las persona a acercarse a este.

 

Casa Cultural Homero Manzi
Este sitio, quizá uno de los más importantes históricamente en el aspecto del tango en Medellín, fue fundado en 1988 por Javier Ocampo. Amante del tango desde de su infancia en su pueblo natal Amagá (Antioquia), Javier tuvo la idea de montar un sitio donde el tango fuera el gran protagonista y se pudiera integrar todas sus expresiones artísticas. Después de varios intentos en otros lugares, finalmente pudo consolidar su negocio al cual le dio el nombre del poeta y letrista argentino.

El baile tiene su espacio en este lugar, desde sus inicios los jueves en el Homero Manzi son dedicados a la milonga. Para Javier la milonga es la parte alegre del tango y aunque generalmente se asocia este género con la melancolía, no quiere decir que sus letra solo contengan temas tristes. “La milonga es el complemento del tango. Es como decir el hombre y la mujer, el hombre uraño y la mujer fiestera y ahí está el complemento”, explicó.

Esta idea de dedicar un día a la semana a la milonga surge de un viaje de Javier a Bueno Aires, allí pudo apreciar que en los negocios de esta ciudad se le da gran importancia al baile.

En la Casa Cultural funciono durante varios años una academia de baile, pero por problemas de tiempo tuvo que ser cerrada. “La academia desapareció hace año y medio, porque tenía problemas con el tiempo y yo no podía estar al frente de la situación. La idea es volverla a montar”, afirmó Javier.

Homero Mazi es también la sede de dos importantes asociaciones tangueras de Colombia, la Asociación Gardeliana de Colombia y la Academia Colombiana de Tango, que se reúnen mensualmente en la Casa Cultural para charlar sobre tango y mostrar varias expresiones artísticas entre las cuales está el baile.
*Alumno de Reportería y Redacción I.