Historias rodeadas de mar

Este libro es una completa investigación etnográfica de las islas de Providencia y Santa Catalina. Un material que sirve para no repetir allí los episodios trágicos de explotación.

Por Mariana White / mariana.whitelo@gmail.com

Lina María Díez es una comunicadora social – periodista que ha trabajado en diversos medios de comunicación como el Boletín Correo de Ultramar, la Agenda del Mar y la Revista Abordo, de la desaparecida aerolínea ACES. Los solos nombres de estos medios demuestran que Díez ha estado relacionada con historias de mar. De hecho, en el prólogo de su libro, recuerda los siguientes versos de Daniel Lemaitre que, según ella, expresan su total sentir: “No me depare el destino/ la quietud de la montaña/ ni ninguna tierra extraña/ que tenga un solo camino. Quiero mi ambiente marino/ que a toda evasión convida, / y amo su canción sentida, / porque en horas de pesar/ sólo la canción del mar/ me pone en paz con la vida”.

Díez es una especialista en métodos, teorías y técnicas de investigación, que llegó a las islas de Providencia y Santa Catalina en 1993, se enamoró de ellas y decidió contarlas.

La Vieja Providencia y Santa Catalina. Visiones de unas islas en El Caribe se trata de un libro lleno de color. No solo por las ilustraciones y fotografías que acompañan la lectura, sino por la diversidad de razas, costumbres, religiones y lenguas que cuentan sus relatos. Es la historia cronológica, desde su descubrimiento hasta la actualidad, de estas bellas islas caribeñas.

El primer capítulo nos describe a los indios miskitos (provenientes de Nicaragua) habitantes de esas tierras a principios del siglo XVI, su cultura, la posterior colonización por parte de ingleses y su disputa con españoles por conquistar el archipiélago. Todo el texto es el disfrute de aprender la historia de ese pedazo de tierra y mar colombiano a partir de historias, con espacios y personajes particulares. En otros capítulos, la autora nos habla sobre las creencias religiosas de los raizales, sobre los históricos litigios con Nicaragua y Estados Unidos, y hasta las formas de concebir el amor entre bailes de socca, reggae, calipso y ska.

No es, sin embargo, una obra para disfrutar en un cómodo sillón o en la propia cama. Es un libro de mesa que se lee con paciencia, pasando una por una sus hojas de papel satinado, como de revista, y dejándose sorprender por estas crónicas de nativos, piratas, esclavos, amos y señores. Historias de odio y amor.

Para narrar sus historias, Lina María Díez usa un particular género: la Nueva Historia periodística. Se trata de reunir diferentes géneros y ampliar sus posibilidades. Es pasar por el periodismo, la historia y la literatura, con un agregado que el periodismo tradicional no usa, o al menos no admite: la ficción.

Así, por ejemplo, Zabinda, traída desde África en buques negreros, no es exactamente un personaje real, pero sí basado en una realidad. Sirve de enganche en las historias de los esclavos, donde se describen sus personalidades, sus maneras de vivir, de trabajar y hasta de amar. Aun así, este y otros personajes no le restan veracidad a la investigación.

En definitiva, una completa investigación etnográfica de las islas de Providencia y Santa Catalina. Un material que sirve para no repetir allí los episodios trágicos de explotación, para recordar las raíces pluriculturales de nuestro país y para criticar los vientos post-modernos que, según la autora, “han traído decaimiento moral, social y ambiental”. Pero que tienen una esperanza: que al conocer su extraordinaria historia, “este no sea el fin, sino el comienzo”.

La Vieja Providencia y Santa Catalina

Pie de foto: Díez, Lina María. Colombia. La Vieja Providencia y Santa Catalina. Visiones de unas islas en El Caribe. Medellín, 2014.