La Biblioteca Central lleva el nombre del hijo más ilustre

En un evento realizado este 8 de mayo, se develó el nombre de la Biblioteca Central de la Universidad de Antioquia. Desde ahora se llamará: Carlos Gaviria Díaz.

Por Mateo Montaño, Manuela Rodríguez Muñoz, Diego Zambrano Benavides / mateomontanero@hotmail.com, manuelromu94@gmail.com, diegozb92@gmail.com

La Biblioteca Central de la Ciudad Universitaria ya tiene un nombre. Uno que estará allí fijado para siempre en letras plateadas: Carlos Gaviria Díaz, dice ahora una enorme leyenda en la entrada del edificio, en reconocimiento a uno de los hombres más ilustres que ha pisado la Universidad de Antioquia.

Este 8 de mayo, día en el que se conmemoraron los 78 años del nacimiento de Gaviria, el Alma Máter le rindió un homenaje, en medio de un acto lleno de nostalgia, risas, música y algunas lágrimas. La comunidad universitaria en pleno rememoró la vida de este hombre que forjó su espíritu y su trayectoria académica, desde esos mismos salones atestados de libros.

El evento comenzó con un conversatorio entre los abogados Orlando Mora, Ramiro Rengifo, Tulio Chinchilla, Julio González y Clemencia Hoyos, colegas y alumnos de Gaviria durante su paso por la universidad, no solo como estudiante, sino como decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas (1967 y 1969), vicerrector (1989 a 1992) y presidente de la Asociación de Profesores.

Siendo decano, evocaron los presentes, Gaviria impulsó la asociación para la reforma de los estudios del derecho. Para él los estudiantes se tenían que formar más como juristas que como abogados. Para enseñar el derecho, había que dejar su parte mecánica y formal en un segundo plano, para más bien impregnar a su enseñanza un fuerte carácter de humanidad.

Gaviria, recordaron sus colegas, impulsó la creación del Consultorio Jurídico, en una época en la que los estudios en leyes dejaron de ser anuales para ser impartidos semestralmente. Bajo su tutela, salieron profesores al extranjero para obtener una vista más amplia y más moderna del conocimiento, en torno a la premisa de que el derecho tenía que ser más reflexivo que estrictamente legalista.

Era, dicen quienes compartieron con él, un intelectual del derecho, un hombre interesado por la academia y su mejora permanente. Para el profesor Gaviria, el planteamiento de los problemas desde las bases conceptuales, debían estar soportados en una metodología que privilegia el análisis de los hechos con rigor.

De izquierda a derecha: Orlando Mora, Julio González, Ramiro Rengifo y Tulio Chinchilla en el conversatorio organizado por el Sistema de Bibliotecas y la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas.

De izquierda a derecha: Orlando Mora, Julio González, Clemencia Hoyos, Ramiro Rengifo y Tulio Chinchilla durante el conversatorio organizado por el Sistema de Bibliotecas y la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas. Fotografía: Juliana Echavarría Restrepo.

Así lo recuerdan sus exalumnos y colegas. “Celebraba que la biblioteca en el segundo piso tuviera unas obras del mayor iusnaturalista del siglo XVIII que era Purfendorf, después las botaron porque nadie las leía”, recuerda el profesor Chinchilla. La Faculta de Derecho ha crecido considerablemente desde que se produjo la reforma encabezada por Gaviria; así muchos problemas sigan vigentes y a la espera de nuevos hombres comprometidos con la educación jurídica.

La segunda parte del homenaje tuvo lugar en la entrada principal de la Biblioteca. El grupo musical del programa Tejiendo Redes, perteneciente a Bienestar Universitario, interpretó tangos, boleros y música clásica, recordando los selectos gustos musicales de Gaviria.

El rector de la Universidad, Mauricio Alviar, se hizo presente con un discurso en el que resaltó el legado ético y de responsabilidad social que dejó Gaviria. “Nos enseñó el amor por los libros, como esos compañeros de viaje permanente en la aventura del conocimiento con un propósito”, relató Alviar.

Juan Carlos Gaviria Gómez, hijo del exmagistrado, leyó un discurso en representación de toda la familia. “Cada libro implicaba un ritual, era rayado, degustado, conservado como una joya preciosa; cada anotación que nuestro padre solía plasmar en cada ejemplar, revela las huellas de su pensamiento, de su dimensión ética y estética, por eso cada libro que pasó por sus manos es único, pues tiene su huella”.

Además, Gaviria Gómez quiso regalarle a los presentes en el homenaje un aforismo encontrado en el escritorio de su padre que reflejaba su vida y su amor por los libros: “mi biblioteca, un catálogo incompleto de lo que quise saber”. Por su parte el gobernador Sergio Fajardo, afirmó durante el acto: “las cosas pasan en la vida cuando tienen que pasar, esta biblioteca estaba esperando el nombre de Carlos Gaviria, y llegó el momento”.

En medio de los aplausos, un estudiante de Artes fue develando el nombre de la biblioteca cubierto por un lienzo en la que estaba dibujada la cara del homenajeado y su firma. Una vez que se fueron descubriendo las letras, al son del bolero ‘Lágrimas Negras’, compuesto por el cubano Miguel Matamoros e interpretado por el grupo musical de Tejiendo Redes, los presentes aplaudieron. El nombre de Gaviria quedó inmortalizado en la Biblioteca de la Universidad de Antioquia.

El Gobernador de Antioquia, el rector, familiares y amigos se hicieron presentes en el homenaje a Carlos Gaviria Díaz. Fotografía: Juliana Echavarría Restrepo.

El Gobernador de Antioquia, el rector, familiares y amigos se hicieron presentes en el homenaje a Carlos Gaviria Díaz. Fotografía: Juliana Echavarría Restrepo.

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La vida del maestro

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Carlos Gaviria Díaz nació en Sopetrán, occidente antioqueño, en 1937. Se graduó como abogado en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Antioquia.  Además de su paso por el Alma Mater como profesor y decano,  fue magistrado de la Corte Constitucional entre 1993 y 2001 y presidente de la misma de desde 1996. También fue senador de la República entre julio de 2002 y julio de 2006, presidente del Polo Democrático de 2006 a 2009, y candidato a la presidencia en 2006, elecciones en las que obtuvo más de dos millones y medio de votos, la votación más alta obtenida en toda la historia de la izquierda en Colombia. Gaviria mantuvo siempre un espíritu crítico y lúcido hasta el final de su vida. Falleció el 31 de marzo de 2015 en la Fundación San Vicente de Bogotá por causa de una afección respiratoria; murió rodeado de familiares y amigos.