Gabrielito nunca pudo decir no, eso le costó la vida

A Gabriel Delgado Albarán, conocido como Gabrielito, lo asesinó el frente 47 de las Farc al mando de alias “Karina”, en la vereda Río Arriba de Sonsón (Antioquia).

A Gabrielito (de camisa azul) lo asesinó el frente 47 de las Farc. Administraba un negocio y atendía a todos por igual, sin reparar en nada. Por eso lo mataron guerrilelros al mando de alias "Karina". Foto: Angélica Valencia.

A Gabrielito (de camisa azul) lo asesinó el frente 47 de las Farc. Administraba un negocio y atendía a todos por igual, sin reparar en nada. Por eso lo mataron guerrilleros al mando de alias “Karina”. Foto: Angélica Valencia.

Por Luisa Fernanda Arbeláez*

El 10 de diciembre de 2001, el frente 47 de las Farc al mando de Elda Neyis  Mosquera García, alias ‘Karina”, incursionó en horas de la noche en Sonsón. La avanzada guerrillera dejó dos personas secuestradas, dos muertos y un pueblo atemorizado.

En la cabecera municipal, la casa de Fabio Pérez fue atacada por los hombres de “Karina”. Él y su hija menor de edad, fueron secuestrados por el grupo armado, y trasladados en su propio carro a un lugar desconocido. Días después fueron liberados tras el pago de una alta cantidad de dinero.

Esa misma noche, en la vereda Río Arriba, “Karina” reunía a todos los habitantes de ese sector, a cinco minutos del casco urbano. “Yo escuché los perros ladrar y cuando me asomé a la ventana vi ese montón de gente armada bajando por la vereda. Había muchas mujeres muy jóvenes. Al ratico tocaron la puerta de mi casa y era Gabrielito con dos guerrilleros”, recuerda María Eugenia Loaiza.

Uno de los  guerrilleros saludó y se presentó como integrante del Frente 47 de las Farc y la invitó a ella y a su familia a reunirse unas casas más abajo con el resto de los vecinos. El sitio de la reunión fue en las afueras de la taberna La Fogata, lugar donde vivía y trabajaba Gabriel Delgado Albarán (Gabrielito), quien esa noche y de un tiro en la frente fue asesinado por ese grupo armado ilegal.

Gabrielito como era  conocido por sus  amigos y familiares, bajaba esa noche del pueblo, al que subía todos los días a visitar a sus amigos, a hacer sus compras y diligencias. Cuando regresaba fue abordado por los dos guerrilleros con los que fue a la casa de María Eugenia. “Él ya sabía que lo  iban a matar. Cuando llegamos a La Fogata, Gabrielito entró con ellos a la taberna y ya no lo volví a ver nunca más”, asegura Loaiza.

Su amiga Nelly Castaño Quintero, y  quien tuvo la oportunidad de conocerlo desde su niñez,  lo recuerda con gran cariño. “Nosotros estudiamos juntos en la escuelita de la vereda y él siempre fue un niño muy callado, juicioso e inteligente. Compartía con pocas personas, solo aquellas que lo sabían entender”, agrega Castaño.

Gabrielito trabajó por más de diez años en la taberna La Fogata. En este lugar, se vendía comida y licor, él se encargaba de administrar el negocio, además de preparar deliciosos platos que se vendían con éxito, comenta Nelly. “Un lugar que él mantenía muy organizado y limpio, además porque era una persona muy pulcra y aseada”.

Gabrielito era abiertamente homosexual. Loaiza recuerda que él bromeaba con el tema, pero nunca le conoció una pareja. Vivía solo en La Fogata, en el establecimiento había un lugar adecuado que habitaba. Un sitio muy agradable y bien decorado, pero que después de los hechos quedó casi destruido.

Lo tenían sentenciado
Él nunca decía no a un favor, afirman sus conocidos y quizá ese fue su peor error. Eso le pasó a Gabrielito, ser servicial le costó la vida. Diana Pérez amiga y vecina de Delgado, recuerda que él atendía a todos con gran ahínco, en ocasiones sin reparar quiénes eran sus clientes. Esos comensales, que decían eran paramilitare,s a quienes al igual que todos, les servía con amabilidad. Esa fue fue su sentencia de muerte, para cuando el territorio cambiara de dueño.

“Él habló con  mi hermana y conmigo. Llorando nos contó que estaba amenazado y que era consciente de que si se quedaba lo matarían, pero que aún así no se iría a ninguna parte”,  recuerda Pérez. Quince días después lo mataron.

Esa noche, y durante la reunión, Gabrielito permaneció en la taberna con otros guerrilleros, mientras “Karina” le indicaba a los demás la importancia de no colaborar con las Autodefensas. Con firmeza les habló a todos los habitantes del Río Arriba, advirtiéndoles sobre la situación.

“Ella nos insistió en que no podíamos abrirles las puertas de nuestras casas  y hacerles favores. Que esta vez nos perdonaba la vida, pero, que si lo hacíamos de nuevo, seriamos objetivo militar.  Nos fuimos para la casa muy asustados y después se oyeron unas disparos lejanos”, cuenta Loaiza.

Según las versiones de sus conocidos, Gabrielito fue sacado de la taberna en completa calma. Lo llevaron a la carretera que conecta el caserío con otra vereda llamada San Francisco y allí, junto a otro vecino, de nombre Alonso Ortiz, fue asesinado.

Su hermano Lisímaco Delgado, al día siguiente, reconoció el cadáver, al que ya habían hecho levantamiento y estaba en el carro de los Bomberos. “Yo levanté la sábana y lo reconocí pero porque era mi hermano. Quedó irreconocible, tenía un tiro en la cabeza”.

Agregó que este fue un golpe muy duro para su familia. Lisímaco recuerda a su hermano como una persona que tenía muchas amistades, que lo querían mucho en la vereda. Añade que siempre veló por el bienestar de su madre a quien amaba profundamente y quien resultó más afectada por la situación. Hoy a ella aún le es difícil hablar del tema, pues su recuerdo le causa mucho dolor. Mariela Albarán, la madre de Gabrielito, fue beneficiada por el programa de restitución de víctimas, por la muerte de su hijo a manos de la guerrilla.

Además hoy reposa en el Tribunal Superior de Medellín, en la Sala de Justicia y Paz, el documento donde, alias “Karina”, reconoce el asesinato de Gabriel Delgado, además de decenas de delitos cometidos en ese sector del Oriente antioqueño durante los años en que militó en las Farc.

En un papel refundido del expediente, entre muchos otros que hay en Tribunal dice en la confesión de “Karina” que cometió un “homicidio en persona protegida, de Gabriel Delgado Albarán y Alonso Ortiz Naranjo”. Entre las montañas y las casas de Río Arriba, todavía sus amigos recuerdan a Gabrielito.

Alias “Karina”

Elda Neyis Mosquera García, alias “Karina”, lideraba el frente 47 de las Farc, que hacía parte del bloque “José María Córdoba”,  comandado por alias “Iván Ríos” y al cual la Fiscalía le atribuye más de 600 hechos que dejaron unas 3.400 víctimas entre 1985 y 2008, “Karina”, acosó a poblaciones enteras, entre las que se encuentran, Nariño, Sonsón y Argelia (Antioquia), Pensilvania Marquetalía y Salamina (Caldas).

Se le atribuyen secuestros simples y extorsivos, reclutamiento forzado, homicidio, extorsiones y desapariciones, delitos imputados en el acta del Tribunal de Medellín del 19 de agosto de 2014, que en su totalidad suman sesenta, por los cuales ha recibido múltiples condenas, pero con considerables rebajas de penas que contempla la Ley de Justicia y Paz .

El 18 de mayo se entregó a las autoridades en Sonsón y en 2009 fue incluida en el programa Gestores de Paz, que buscaba sensibilizar a los integrantes de  grupos armados para que se desmovilizaran.

*Alumna de periodismo III (Judicial).

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