Las impresionantes cifras de la literatura y el cine juvenil

Hace dos años, marzo y noviembre se convirtieron en meses especiales para muchos jóvenes; incluso para los que no son tanto.. Las trenzas de medio lado en las cabezas de las chicas, camisa verdes y hasta chaquetas negras. Blusas sin mangas con el símbolo de la rebelión y el infaltable pin dorado enganchado en los pechos orgullosos mostrando el Sinsajo. Chicos y chicas vestidos así se ven fácilmente en los cines del país y del resto del mundo.

El 19 de noviembre fue el estreno mundial de Los juegos del hambre: Sinsajo parte 1, la esperada tercera entrega de la famosa saga distópica, que aún espera la cuarta y última cinta a estrenarse en 2015. Esta película es sin duda la sucesora de Crepúsculo y es la que vuelve a atraer la atención de los jóvenes y reina en las taquillas de adaptaciones.Y pensar que todos estos fenómenos lo han originado los libros.

En la actualidad la oferta de libros para el público joven es muy variada y en algunos casos, apabullante. Se publican cantidades de libros al mes, entre cómics, novelas gráficas, novelas auto conclusivas y secuelas de sagas provenientes en su mayoría de autores estadounidenses. Porque las sagas son las novelas reinas y señoras entre los jóvenes, y son historias divididas casi siempre en tres tomos, que luego de un tiempo se revitalizan con la aparción de precuelas, historias cortas y hasta adaptaciones al cómic y al cine. Viendo este panorama, ¿estamos frente a una nueva cultura o simple mercadotecnia?

 

Crédito a Claudia Santamaría

Foto de Claudia Santamaría

Desde siempre se ha fomentando la lectura como una forma de aprender y enriquecer el nivel cultural de una persona. Y se debe hacer con más empeño en países poco lectores como es el caso de Colombia, que según la última encuesta de hábitos de lectura realizada en 2012, arrojó los resultados más bajos de Suramérica: 2,2 libros leídos por persona anuales. Además de que el 67% de los encuestados manifestaron desinterés por la lectura o que simplemente no les gusta leer.

Julián Montesinos, Doctor en Filología Hispánica y profesor de Educación Secundaria de Lengua Castellana y Literatura, en su artículo “Necesidad y definición de la Literatura Juvenil” indica tres puntos claves para definir la literatura juvenil: “Se trata de una lectura dirigida a jóvenes entre los 12 a los 17 años. Posee un léxico adecuado a la competencia lectora del público y ha de ser una literatura experiencial, en el sentido de que influye en la vida de los alumnos al mostrar conflictos propios de la juventud. Ha de propiciar, asimismo, un diálogo inteligente entre el lector y el libro, de modo que coadyuve a la formación del pensamiento crítico y estético”.

Foto de Claudia Santamaría

Foto de Claudia Santamaría

En muchos países y ciudades existen planes para fomentar la lectura en el público joven. En el caso de Medellín es una política de ciudad. Medellín cuenta con una política pública señalada en el acuerdo 079 de 2010 y el decreto 917 de 2011, es una especie de sombrilla que cubre los planes de lectura y escritura. Medellín lectura viva fue un acuerdo de ciudad y comprende 26 instituciones que acompañan a la administración para llevar a cabo los planes para los que fue creada. Eventos como la Red de escritores, Juego Literario, los eventos del libro (La Fiesta de libro y la Cultura, la Parada juvenil de la lectura, los días del libro), hacen parte de las apuestas de la Alcaldía para promocionar la lectura.

Un punto importante es que hay  falta de lectura de los autores colombianos en los jóvenes. Ana Maria Tobón, del plan Red de Lectura Viva de la Alcaldía de Medellín explica que en una ciudad y en un país no lector hay que hacer el doble de esfuerzos para que la gente se interese por leer: “En cada biblioteca de la ciudad hay clubes de lectura, tertulia literaria y cada biblioteca tiene una oferta distinta para su público joven. Hay muchas opciones y me parece maravilloso que los jóvenes lean con estas modas, nosotros realmente no despreciamos que los jóvenes lean libros de este tipo, en nuestro trabajo nos encargamos de mostrarles otras lecturas, otro camino, pero no los obligamos a que vayan por él.”

Dudosa calidad

Una encuesta de 2012 de Publishers Weekly en Estados Unidos reveló que el 55% de los lectores de literatura juvenil están fuera del rango de edad al que supuestamente pertenecen estos libros, o sea que tienen más de 18 años. El segmento más grande de este porcentaje está entre los 30 y los 44 años, con un 28% de las ventas. ¿Cómo es que los adultos también están consumiendo masivamente estos libros?

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Divergente. Foto tomada de http://es.eonefilms.com/

En los últimos años la literatura para jóvenes ha tenido un importante crecimiento en publicaciones. Hay discusión acerca si realmente hay que usar esta etiqueta con ella, por el hecho de que los adultos también la consumen. Este punto se tocó con la polémica creada por Slate en el artículo “Against YA: Adults should be embarrased to read children’s books”. En los últimos años la literatura juvenil se han visto permeada por las marcadas modas en las temáticas que ofrece.

Parte del éxito radica en el surgimiento de las redes sociales y los espacios en la red a la par que jóvenes de todo el mundo escriben y hacen videos hablando y opinando de literatura juvenil. La sigla YA (Young Adult) fue acuñada por los medios y por los mismos jóvenes para hablar de esta literatura en particular. En la plataforma de videos de Youtube, los llamados ‘Booktubers’ son los que se encargan de enseñar y reseñar libros juveniles, y los más exitosos tienen hasta 180.000 suscriptores y rozan las 100.000 visitas en sus videos. Las editoriales han aprovechado esta difusión casi gratuita y se han aliado con estos lectores al enviarles ejemplares de prensa para reseñar e invitarlos a eventos literarios, como presentaciones de libros y firmas de autores. En este sentido funciona el ‘boca en boca’ que los lectores inician.

Pero este fenómeno ha tenido detractores y críticas. Un factor es que trata de un público que se ha ubicado como nicho de mercado, y por ello, las editoriales han encontrado un público siempre ávido de novedades. Gustavo Forero, profesor de literatura de la Universidad de Antioquia piensa que a pesar de la calidad, leer siempre es importante en un país con índices tan bajos de lectura. “Personalmente no estoy de acuerdo con seguirle el juego al mercado editorial de las multinacionales. Pero tampoco puedo decir que es mejor que la gente no toque un libro nunca en la vida. En mi opinión es mejor que la gente lea, sea lo que sea. Que lean banalidades, pero que lean”.

Usar el término ‘banalidad’ ha estado muy extendido en los círculos de los críticos literarios. Estas personas ven al fenómeno juvenil como mercadotecnia y producción de novelas irrelevantes. Nicolás Morales, columnista de la revista Arcadia encuentra dos niveles en este fenómeno: “Hay que entender que los bestsellers juegan un papel importante en la industria editorial. Es un componente de venta muy importante y fortalece a las editoriales que tienen mucho catálogo de fondo y necesitan estos libros para sobrevivir. El otro nivel es la calidad. Este tipo de literatura que entró duro a este público es, a mi juicio de escasa calidad. No digo que todo es malo y que no se puedan recomendar a los jóvenes. Para empezar a leer no tienen que empezar necesariamente por Marcel Proust. Es una literatura muy frágil en aspectos estilísticos, no conduce a cosas mejores, exagera a morir y no tiene mucha profundidad”.

Un negocio a lo grande

La industria del cine lleva adaptando libros e historias conocidas desde sus orígenes y actualmente representa una gran parte de la producción actual. Pero la tendencia más marcada se dio a finales del año 2001 con la adaptación a la gran pantalla de los ya famosos libros de Harry Potter, de la autora inglesa J.K. Rowling. A partir de esta época, adaptar libros juveniles a la gran pantalla se convirtió en tendencia.

En los últimos diez años se han adaptado con éxito varias sagas de corte infantil y juvenil y podríamos definir que la sucesora de la saga del niño mago fue la saga de corte paranormal Crepúsculo. Estrenada en 2008 contó con cuatro partes, y fue ampliamente criticada por los expertos, que  no se explicaban como unas películas que a su criterio flojeaban por todas partes podían tener semejante éxito entre los jóvenes. Y la saga que le siguió es la mencionada Los juegos del hambre en 2012, y con esta primera parte tenia el éxito asegurado: con un presupuesto de 78 millones de dólares logró recaudar 686,533,290 en todo el mundo. La segunda parte proclamó el poderío de la historia de Katniss, que con un impresionante presupuesto de 130 millones de dólares logró recaudar 861,819,813 a nivel mundial. Cifra récord para Lionsgate, que se aseguró el  primer puesto en taquilla con adaptaciones de sagas. La tercera parte que ya está en los cines comparte con la cuarta un presupuesto de 250 millones, y esperan recaudar mucho más que sus antecesoras.

 

Foto tomada de http://www.imovilizate.com

El corredor del laberinto. Foto tomada de http://www.imovilizate.com

¿Cuál es la clave el éxito de estas historias? Osvaldo Osorio, profesor de Teoría del Cine de la Universidad de Antioquia opina que su principal función es entretener y llevar historias que conecten con el público: “Harry Potter empezó como una saga infantil y terminó siendo para jóvenes. Conectaron mucho con la audiencia porque tanto los actores y la historia crecieron con su público. La fantasía y la acción es un elemento que siempre conecta con los jóvenes. Hay películas juveniles más serias y reflexivas de las que puedes sacar algo”.

Si la saga es rentable en el primer filme, es inevitable que la productora continuará con el proyecto. Y esto es cada vez más común, cuando la película de un libro o saga no alcanza las ganancias esperadas es directamente suspendida y no se piensa continuar con ella (es el caso de Hermosas criaturas y Cazadores de Sombras, ambas muy difundidas por los lectores pero con resultados pésimos en taquilla y críticas demoledoras de la prensa especializada). Esto se reduce a motivos económicos, que es el mismo propósito por el cual dividen la trama del último libro de la saga en dos películas (estrategia que inició con el último libro de Harry Potter y han seguido Crepúsculo, Los juegos del hambre y se ha sumado Divergente) y ya se ha convertido en regla general de todas las sagas del momento.

Los lectores también se quejan de que sus libros no se adaptan al pie de la letra o se realizan muchos cambios en la historia.  Osvaldo Osorio contrapone este a idea. “El cine es menos profundo y tiene menos tiempo. No tiene tiempo para plantear demasiadas cosas. El cine es personajes, acción y conflicto. Entonces al adaptar una historia no se puede ser del todo fiel. El cine juvenil tiene dos posibilidades: ser de usar y tirar o se puede leer entre líneas. Si el espectador quiere puede llevarse algo bueno de ella, si lo sabe ver. Si tuviera que recomendar un filme de esta ola juvenil escogería Divergente por su transfondo del individuo y la sociedad. Considero que Los juegos del hambre es demasiado violenta, fuerza la trama y lleva todo al extremo”.

Estos filmes ya pueden ser separado por sus propias temáticas y reglas particulares: protagonistas jóvenes, amor reglamentario y una trama paranormal o de corte de ciencia ficción. Son más pocas las adaptaciones de libros de corte realista o que tratan la vida de un adolescente promedio, pero éstas por lo general tienen una alta carga dramática. En agosto de 2014 se estrenó Si decido quedarme, de la autora Gayle Forman y su protagonista es Chlöe Grace Moretz, actriz ya conocida por su rol en otras películas y adaptaciones juveniles.

Pero el último gran éxito del corte realista es Bajo la misma estrella, película basada en el éxito comercial del autor norteamericano John Green y que con un presupuesto de 12 millones logró recaudar 300 en todo el mundo. Un éxito sin precedentes en una película que trata del enamoramiento de dos adolescentes con cáncer. Sin duda, el cine para jóvenes cuenta con muy pocos guiones originales pero que se considera un respiro monetario para las productoras que cada vez toma más fuerza. Y las productoras no dudarán en traer muchas más de estas sagas y libros a la pantalla en los próximos años.

Foto tomada de http://www.objetivocine.es/

Bajo la misma estrella. Foto tomada de http://www.objetivocine.es/

Desde la publicación de la saga de la saga de Harry Potter no ha habido fenómeno literario actual que se le pueda equiparar. Crepúsculo, Los Juegos del hambre, Bajo la misma estrella, Divergente y El corredor del laberinto han rozado mucho éxito y han servido para catapultar autores y han llevado a muchos jóvenes a convertirse en asiduos lectores. Tanto así, que la lectura en los más jóvenes es muy importante para el desarrollo cultural en la sociedad pero, ¿dónde queda su trasfondo cultural? “Son lecturas escritas y producidas para el consumo rápido. Pecan de poca profundidad y de temas poco trascendentales que al poco tiempo el lector olvida fácilmente y pasa a otra. No se les puede pedir mucha calidad”, dice Nicolás Morales.