Pequeña guía sobre otros mundos del sexo en Medellín

Espacios para hablar de porno, sexo tántrico, pole dance, Fitsex, afrodisiacos, chefs a domicilio, entre otros, hacen parte del menú del sexo en la ciudad.

“Yo por ejemplo puedo tragarme el semen, pero no me agrada que se me vengan en la cara”: confesó Clemencia Botero dentro del encuentro temático Cena Subjetiva, del colectivo artístico Porestosdías. Alrededor de 45 personas, entre curiosos y hipsters tardíos, departían bajo una luz carmín, muy parecida a la de esos lugares donde la gente peca.

Todos acomodados en un pequeño apartamento del barrio Belén, sede del colectivo. Entre codazo y estregón, se hablaba de cucas, tetas y pipís. Se proyectaba en una pared lo más selecto del porno y, al final, Clemencia, quien dirigía la charla, se detenía, se llevaba la mano a la clavícula y decía, con toda franqueza: “Yo me alcancé a excitar un poquito”. Se trataba de hablar de sexo, se trataba de disfrutarlo, se trataba de mojar un poco la ropa interior… Sirvieron camarones como aperitivo, y un condón con embutido de borojó fue el postre de la velada. ¿Es acaso una alegoría al chupe y disfrute? ¿Una suerte de bolis erótico?

Así como en la Cena Subjetiva de Porestosdías, hoy –en esta ciudad en la que se daban silvestres los arzobispos y las santas gordas– se tiene un amplio inventario de sitios sex friendly, lugares que, aunque no son pensados precisamente para el desfogue, pueden ofrecer mucho más que un gemido de placer. Es el caso de Sexfit, el primer gimnasio sexual de Medellín.

La propuesta del doctor Juan Luis Arcila se basa en el acondicionamiento de los músculos pélvicos con el fin de tener un mayor dominio sobre los impulsos sexuales. ¿Se imagina un hombre que separa el orgasmo de la erección y así puede seguir en la faena? ¿O mujeres que contraen la vagina a voluntad, al mejor estilo geisha? Pues bien, estos son solo algunos de los beneficios que puede traer el correcto entrenamiento del piso pélvico.

El músculo responsable de tan placenteros beneficios se denomina pubocoxígeo, y el doctor Arcilla detalla el tratamiento: “Para el ejercicio hay un transductor, un pequeño tubo que se introduce en las mujeres vía vaginal y en hombres a nivel anal, y monitorea los músculos rectos-abdominales por medio de un computador. Lo que permite saber que la estimulación eléctrica del músculo sea correcta y no solo un pujar innecesariamente”.

Contrario a lo que esperaba el urólogo, los principales usuarios del Fitsex son hombres jóvenes. El mejoramiento en la calidad de las erecciones, la duración y hasta el multiorgasmo masculino han sido las principales motivaciones de los varones para permitir la pequeña electrocución anal que requiere la terapia para-penes.

Aquellos cautos y pudorosos varones, que no deseen sentir algunos voltios recorriendo su virilidad, tienen otras opciones para encender su vida sexual: Agustín Adelardi es chef a domicilio de la marca Pink Secret, quien prepara recetas privadas con todo el poder de la culinaria afrodisiaca. Es especialista en cocina erótica. Va al hogar del solicitante y produce platos que deleiten los bajos instintos de la pareja.

El chef recomienda tener mucha actitud: “Lo afrodisiaco remite mucho a las sensaciones, el cocinar juntos, ella corta la cebolla, el hombre viene por atrás y le ayuda con el cuchillo… Lo primero es la predisposición; lo segundo, los ingredientes. Unos que inciten al aumento de la parte sexual en la mujer: ostras, canela, jengibre, maracuyá, chocolate blanco. Redondean los sentidos y el paladar”.

Agrega que no todos los ingredientes que estimulan la vida sexual son difíciles de encontrar, y que no todos vienen del mar: “La gente está muy confundida, cree que los ingredientes afrodisiacos son costosos, pero están a la mano. Por ejemplo: fresas, piña, miel, chocolate, plátanos, rúgula. Son productos de la alacena que están a la mano”.

Para aquellos caballeros, de corte conservador, que no deseen dejar a sus parejas a solas con un atractivo cheff argentino –que considera al plátano como un afrodisiaco poderosísimo−, queda aún la opción de instruir a su pareja en los lentos y controlados movimientos del sexo tántrico. Este es una disciplina del placer oriental, también llamada “El sexo del amor”, que hace décadas viene cobrando fuerza en los colchones de los amantes más espirituales; aunque desde hace poco se ha refugiado en los lechos de los curiosos, ávidos por nuevas formas de sentir las delicias del bajo vientre.

Son escasos los sitios en donde se puede hallar una verdadera formación tántrica en Medellín, teniendo en cuenta que es una práctica muy similar al yoga, pero que no pertenece a este. En la ciudad, uno de los pocos lugares en donde se puede encontrar la guía al “sexo del amor” es la Academia Licsu, cerca al parque de El Poblado.

Carolina Suárez, quien dirige esta academia, propone una disciplina que, si bien no es para todas las parejas, nada se pierde con intentar. En un principio la idea de llegar a un profundo multiorgasmo por medio de la respiración y sin eyacular, asistido por una única penetración que puede llegar a durar 12 horas, parece más propia de atletas que de las realidades amatorias.

Pero el sexo tántrico, el tantra en general, es trabajado como un estilo de vida en Licsu, y no como una actividad dominguera o hobby. Todo se concentra en mantener la energía vital del hombre en la intimidad –literalmente, controlar el semen–; toda la sesión de sexo se enfoca en “el aguante”, en sentir la tensión de no poder terminar, de la prohibición de venirse, vibrar con el otro.

De esta forma, cuando el efluvio amatorio se sienta llegar, será una sensación tanto espiritual como física y los dos cuerpos tendrán una unión energética. “A diferencia de una relación occidental, en la que se besa, se toca, se acaricia, se tiene penetración y listo; en el sexo tántrico tratamos de diferenciar cada sentido. Entones vamos a disfrutar del gusto con un beso, vamos a disfrutar con el olfato y tener respiraciones especiales, que se hacen en pareja”, explica Carolina.

Ella, toda una institutriz de la seducción, aparece en la televisión nacional con medias de maya y su cuerpo forrado en encaje negro y rebozos emplumados. Baila provocativamente en una silla, mientras Jota Mario Valencia finge sentir un infarto; se pasa la mano por el cabello y clava sus ojos verdes en la cámara mientras la baña una luz color rosa. Pero Carolina es mucho más que cabaré y cachondeo. Ya reposada, en Licsu, resulta ser una flor de loto; la fiera que serpentea en un tubo de pool dance parece estar en calma el día de hoy, es su etapa zen. Habla de manera pausada, con esa sonrisa interior tan propia de los amigos de Buda.

Ya son 9 años desde que abrió su escuela de seducción Secret Licsu. Aclara que su enfoque, más allá del baile y los movimientos sexys, plantea que la sensualidad es el resultado de la seguridad y la confianza, principal virtud que inculca a sus estudiantes. Aun así, no ignora el hecho de que el mundo femenino resulta ser una feroz competencia. “Es increíble, pero la sociedad ha hecho que se tenga esa sensación de que hay que empezar a ´cuidar´ a sus novios, que la monotonía acaba la relación. Y en cada esquina están niñas lindísimas que están haciendo maravillas por una cerveza”.

Como nunca antes, el sexo en esta ciudad se volvió una presencia. Sexo con amor. Sexo sin amor. Sexo en todos los sentidos. Sexo recreativo. Como escribió Woody Allen: “El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía, es una de las mejores”. O también: “Solo existen dos cosas importantes en la vida. La primera es el sexo y la segunda no me acuerdo”.

¿Qué será entonces de los desafortunados que no entienden de sexo? ¿Dónde estará la nueva escuelita que nos enseñará a hacer gemir de placer a nuestros semejantes? A escasos días de la Semana Santa, es oportuno brindar esta guía sobre la pasión y muerte –o mejor, pequeña muerte, como llaman los franceses al orgasmo–, para encaminar a los fieles de la pasión por los caminos de la placidez y la calma. Polvo eres y en polvo te has de convertir.

 *Este texto hace parte de la edición 68 de De La Urbe