Mambo Cool, poesía de la vida suburbana

Esta historia se desarrolla en un mundo suburbano, donde transcurre la vida de un grupo de habitantes de la calle, entre música, poesía y drogas.

Planos lentos, imágenes que resultan fuertes, diálogos con tal fuerza que dejan perplejos e incómodos a más de uno y alegorías a la vida y la muerte, son los elementos que se combinan para dar vida a la opera prima del director estadounidense Chris Gude: Mambo Cool. Una historia que se desarrolla en un mundo suburbano y en el que entre música, poesía y drogas, transcurre la vida de un grupo de habitantes de la calle.

Esta película proyectada recientemente en el 54° Festival de Cine Internacional de Cartagena de Indias (FICCI), nace de la amistad de varios años de su director y varios habitantes de Barrio Triste y el sector de Los Puentes en Medellín, quienes le plantean la idea de realizarla y se convierten en sus protagonistas. Esta retrospectiva como bien la clasifica Gude, se adentra en la vida de amantes y bailarines de salsa, quienes día a día tienen a la música como su fuente de inspiración y como su escape del duro y frio mundo en el que viven.

La película, proyectada en varios países de Europa, Estados Unidos y Suramérica, genera cierto revuelo por adentrarse en una realidad cruda de rostros perdidos, de drogas, dealers y prostitutas, que va en contra de esa idílica idea de mostrar a Medellín como un paraíso de innovación, pero en la que en realidad se ven oscuros rincones olvidados de una ciudad cualquiera, con la sutileza de una poesía que parece sacada de otro mundo, y que un espectador desprevenido no necesariamente la sitúa en algún lugar real, pues no presenta referentes geográficos y planos abiertos que den cuenta de ello.

Aunque la película no referencia explícitamente a Medellín, a través de ella se puede leer la realidad de una parte de la ciudad, precisamente, la realidad que desde la institucionalidad se quiere obviar, esconder y hasta ‘limpiar’, como se ha visto recientemente. En menos de una semana fueron asesinados siete habitantes de calle, cuatro de ellos en un ataque con explosivos, y mientras la policía descartaba que se tratara de una limpieza social, la Alcaldía los reunía en albergues a través de un programa de internamiento ‘voluntario’ lanzado en el marco del Foro Urbano Mundial, que se hizo en Medellín entre el 5 y el 11 de abril y que contó la visita de más de 20 mil personas de 150 países.

Mambo Cool es una apuesta por contar diferente, por contar desde adentro de sus protagonistas, actores naturales que proyectan personalidades enigmáticas y poéticas, salidas de esa realidad en un descubrimiento cercano de un mundo que nadie quiere ver, que a muchos molesta por ser proyectado a través de lugares y personas donde no puede haber belleza, donde todo desagrada y hasta asusta. En este sentido, la película se acerca a la cinematografía de Víctor Gaviria, aunque el director marca una distancia de él en términos estilísticos, no niega que tiene cosas en común como la relación entre música y cultura que hay en Rodrigo D.

Con un ritmo lento y la sensación de ser una película en la que no pasa nada, donde no hay giros claros ni acciones que se suceden, elementos propios del neorrealismo y la Nueva Ola, el director logra describir el universo de los personajes, su acciones cotidianas en apariencia irrelevantes y su relación con los espacios y ambientes donde la música, por ejemplo, es usada como expresión liberadora; de esta forma, cada elemento tiene una intención simbólica sujeta a la libre interpretación de cada espectador.

Los actores naturales le dan un viraje documental a la obra, sumado a la espontaneidad de la historia que según el director, fue dictada por el lugar y los personajes mismos, evitando siempre la rigurosidad del guion.

La cinta logra entonces encontrar belleza donde pocos la encontrarían, y fraternidad donde la vida es hostil, incluso para las mujeres, en escenas frecuentes donde las prostitutas reciben ayuda del personaje principal sin interés ni acoso sexual alguno.

 

Ficha técnica:

País: Colombia / Estados Unidos

Director: Chris Gude

Duración: 62 minutos

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