Una amenaza a Adriana es una amenaza a todo periodismo

El sábado 1 de Junio a las dos de la tarde sonó el teléfono celular de Adriana Vergara, reportera gráfica del periódico El Espacio. Al otro lado de la línea un hombre pronunciaba algunas palabras que no se entendían, “el tipo hablaba como con una papa caliente en la boca, volvía a llamar y la misma cosa, no se le entendía nada”, recuerda Adriana, mientras tranquilamente enciende un cigarrillo. Vuelve y suena su teléfono, es la cuarta vez que la llaman, es el mismo número celular de las anteriores llamadas. Esta vez se escucha la voz de un niño de tal vez 5 o 6 años, calcula Vergara. Esa voz infantil pronuncia unas palabras de intimidación, “usted se va a morir mañana” e inmediatamente le cuelgan.

En la tarde, mientras fotografiaba un homicidio cometido en el barrio Enciso de Medellín, Adriana le comento a personal de la Sijin y el CTI acerca de la llamada. Ellos llamaron al número de donde llamaron a Adriana, pero nadie contestaba. En la noche a eso de las siete cuando se encontraba ya en su casa la reportera llamó una vez más al número en cuestión. Contestó el mismo hombre al que las palabras no se le lograban entender. Al escucharlo, Adriana se asustó y cortó la llamada.

La Mesa de Derechos Humanos y la Corporación para la Paz y el Desarrollo Social, Corpades, le aconsejó a Adriana que entablara la denuncia. El domingo 2 de junio en las horas de la mañana se dirigió a la Unidad de Reacción Inmediata URI. “Llego a la Fiscalía y me dicen que no atienden sino de lunes a viernes en horario de oficina”. Yo quedé en shock, pues cómo así, entonces si hoy se cumple mi amenaza, entonces, ¿yo qué?”.

Cuando alguien de la Fiscalía reconoció que se trataba de Adriana Vergara, reportera del diario capitalino El Espacio, procedieron a dejarla a hablar con uno de los fiscales que se encontraba en el momento. Pero el Fiscal se encontraba ocupado leyendo un “cerro de papeles” que tenía a su alrededor. “No me miró”, siguió leyendo sin manifestar interés en el caso que le venía a denunciar, ignoró la presencia de la reportera, que luego de varios minutos, enojada e indignada por el comportamiento del funcionario, dejó su asiento y le dijo al fiscal: “Doctor, ay que pena pero usted está muy ocupado, hasta luego” y se fue.

En pocas horas, el caso se conoció por los medios y las entidades estatales. El secretario de seguridad de Medellín, Arnulfo Serna, enterado del caso se comunicó con ella, le pidió que se acercara a las instalaciones de la Fiscalía el día lunes a colocar la denuncia. Ella no fue. El secretario se comunicó nuevamente con ella para que fuera, a lo que ella le respondió: “No doctor, yo sé que si yo voy como Adriana Vergara, prensa, sé que se van a reventar las patas por atenderme, yo estoy segura que ahí si me van a atender. Yo soy una persona común y corriente, como ciudadana a mi me atienden de lunes a viernes en horario de oficina, eso sí, que no sea festivo, entonces yo mañana martes madrugo pa’ allá”, recuerda con indignación la reportera mientras apaga su cigarrillo con la suela de su tenis.

La denuncia ha sido instaurada y la Policía ha iniciado las investigaciones pertinentes en el caso. El General José Ángel Mendoza, comandante de la Policía Metropolitana le ofreció la compañía de dos agentes de la Sijin y la promesa de que una patrulla de Policía va a estar dando rondas por su casa. “Yo agradezco toda esa seguridad que me ofrecieron, pero en la labor que yo ejerzo, no es conveniente andar con ellos, pues es que yo llevo 20 años en la profesión. Yo con combos nunca he tenido problemas”, asegura ella con carácter decisivo.

En sus 20 años como reportera gráfica es la segunda vez que recibe amenazas, la primera vez, aunque no recuerda exactamente la fecha, las intimidaciones venían de las Farc.

Como Adriana ya son 16 los periodistas amenazados durante el 2013 en Antioquia, según la Agremiación de Periodistas de Antioquia (APA).