La canasta familiar de los medios de comunicación

Supongamos que los medios de comunicación son como los alimentos de la canasta familiar. Ambos hacen parte de nuestro consumo obligado día a día. Necesitamos alimentarnos, necesitamos informarnos.

En esta oferta de alimentos se encuentra de todo. Pero no sabemos diferenciar los alimentos primordiales e importantes de aquellos que no son esenciales para nuestra alimentación y nuestra salud. No sabemos priorizar lo que necesitamos para estar sanos y nos estamos alimentando mal[1].

Compramos embutidos en lugar de carnes, reemplazamos con gaseosas los jugos de frutas naturales, con snaks las ensaladas.  Inclusive engañamos a nuestro cuerpo con los horarios de alimentación, levantándonos tarde, desplazando comidas, reemplazándolas o simplemente dejando de comer alguna[2]. Al final sólo somos obesos mal alimentados.

Ahora bien, llevando este ejercicio a los medios, tenemos una amplia oferta de medios de comunicación e información, en distintos formatos, de los cuales el mayor consumo de noticias son las que informan, y en menor medida aquellas que generan debate y opinión.

Consumimos demasiada información del día a día, noticias del diario vivir, noticias light, realitys, novelas, programas de chismes y farándula[3]. Esos son nuestros embutidos, snaks, gaseosas y demás alimentos informativos poco nutritivos para nuestro criterio. Contenido que sólo termina generando una obesidad informativa llena de todo y nada a la vez.

El exceso de información inmediatista genera desinformación. La forma en que nos presentan la información: emotiva, insulsa, sin mayor contenido informativo, se usa un lenguaje que parece hablarle a niños, infantil y sin sustento, además no ofrecer soluciones ni proponer cambios[4].

En los medios tradicionales, los espacios de opinión son reducidos, en televisión por ejemplo, se puede hablar de pocos programas de opinión: La Noche, NP& y algunos programas de defensa del televidente son los destacados por rating.

El caso de la radio es parecido: La Luciérnaga, La Ventana, los noticieros de la mañana en Blu Radio, La Fm, son algunos que ofrecen contenidos de opinión o debate al oyente.

Si se va a los impresos, son los medios que más parcializados se encuentran con su premisa de dejar clara su postura política y social. Además, que tiene poco espacio para columnistas y lo que sobresale son los editoriales de los medios.  Aunque no se puede desconocer, que de los tres formatos es el que más espacios abre para los columnistas o los ciudadanos en cuanto a opinión.

Caso de Semana, El Espectador, El Tiempo, son tal vez algunos de los medios que más le apuestan a generar unos contenidos de opinión.

En los nuevos formatos, los formatos web, es más común ver como existen distintos portales informativos de opinión y que tienen secciones de opinión. Los antes mencionados Semana, El Espectador, El Tiempo y otros como Dinero, Razón Pública, La Silla Vacía, medios que en sus listas tienen gran cantidad de columnistas de distintas opiniones con respecto a los diversos temas de la agenda pública del país.

A estos se suman los blogs de los distintos columnistas de cada medio, las redes sociales de ambos. Un conjunto bastante atractivo para quienes tienen la sana tendencia de buscar los diversos puntos de vista de la información.

Pero, no es suficiente. Aunque se haya dicho que los nuevos medios desplazarían a los medios tradicionales, no ha pasado. Y contrario a esto, quienes se alimentan de mala información son grandes masas y ahí se tiene mercado para seguir gestando la desinformación masiva. Esto también se relaciona con el acceso a la información a través de las nuevas tecnologías. Además de ser un fenómeno reciente en la sociedad, sobre todo en la colombiana[5].

El nivel educativo está relacionado con el tipo de información que se consume, lo cual genera una gran brecha entre sujeto y tipo de información. Al igual que con la comida, “somos lo que consumimos”, para consumir bien hay que tener conciencia de qué necesitamos para estar bien.

Siempre será más atractivo aquello que en apariencia necesite pocos procesos de preparación y digestión, que lo que requiere algún esfuerzo mayor. Cada quién decide: ¿snaks, embutidos, gaseosas, fritos, información? O ¿cereales, frutas, verduras, carne, lácteos, opinión?, ¿información del día a día o información que genere debate  y opinión?

 


[1]Hora 13 Noticias. (26 de marzo de 2013). Los colombianos comen mucho pero se alimentan mal. Recuperado el 18 de mayo de 2013, de http://www.hora13noticias.tv/index.php/widgetkit/item/los-colombianos-comen-mucho-pero-se-alimentan-mal

[2]Radio Santa Fe. (s.f.). Hogares colombianos compran menos alimentos. Recuperado el 18 de mayo de 2013, de http://www.radiosantafe.com/2008/07/07/hogares-colombianos-compran-menos-alimentos/

[3]Holguín, C. A. (17 de mayo de 2013). El Colombiano.com. Recuperado el 18 de mayo de 2013, de El Colombiano.com: http://www.elcolombiano.com/bancoconocimiento/e/el_rating_de_la_television_colombiana_lo_encabeza_un_realiti/el_rating_de_la_television_colombiana_lo_encabeza_un_realiti.asp

 [4]Chomsky, N. (10 de diciembre de 2010). Youtube. Recuperado el 18 de mayo de 2013, de Las 10 estrategias de la manipulación mediática: http://valoryprecio.com/es/manipulacion-mediatica.html

 [5](Rubio, 2012)