Los riesgos de ser la novia de un narco

Según juristas, pese a que las responsabilidades penales son individuales, parientes y compañeras sentimentales de narcos pueden ser investigados. Eso es lo que ocurrirá con Sara Builes.

David Araque y Estefanía Pereira / araquerestrepo@gmail.com, estefa-pg@hotmail.com

Sara Builes no se arrepiente de su relación con ‘El Indio’. Parece no importarle que su novio sea uno de los más peligrosos narcotraficantes que ha tenido en país en la última década. Como “no le hacía mal a nadie” –se defiende Builes- tiene la certeza de que actuaba bien. El que tenía las manos sucias era él, John Fredy Manco Torres, su novio, sindicado de ser el segundo de la organización criminal de alias Don Mario y no ella –insiste-, quien en el 2009 se presentó al concurso para la elección de la Señorita Antioquia, evento que le terminó sirviendo de trampolín para llegar al mundo del modelaje, en el que hasta la semana pasada cumplía una destacada labor.

El caso de Sara Builes abre otra vez el interrogante de hasta qué punto son responsables penalmente las parejas sentimentales de los narcotraficantes. El derecho penal establece una responsabilidad personal en la comisión de los delitos, lo que en otras palabras significa que solo quien comete la acción punible debe responder ante la justicia. Sin embargo, algunos tipos penales señalan que, ante el conocimiento de alguna actividad delictiva, es obligación denunciar el hecho. De omitir esta denuncia, el implicado incurriría en el delito de omisión de denuncia (ver artículo 441 del Código penal) y podría pagar hasta 8 años de prisión.

A pesar de esto, parece difícil que Sara Builes responda ante la justicia por su relación con ‘El Indio’. La tarea de la Fiscalía en estos procesos es muy complicada en la medida en que la dificultad probatoria de estos tipos penales es muy alta. Para tipificar este delito sería necesario que las autoridades encontraran pruebas irrefutables de que Sara conocía de cerca la actividad criminal de su novio, cosa que parece improbable según el curso de los acontecimientos hasta hoy. Para el abogado penalista Julio González  “es imposible hacer algún juicio desde ya sobre el caso, pues si solo se trata de una relación sentimental no habría ningún delito”.

Según El Espectador, la modelo paisa publicó en su página de Facebook: “Odio los malditos comentarios malintencionados de los periodistas (…). ¿Cómo se les ocurre decir que fui ficha clave para capturar a mi novio? ¿Es que quieren que me maten? No inventen cosas que no son. ¡Dios, ayúdame!”.

Después de ser deportada de Brasil, Sara Builes está en Colombia a la espera de que la Fiscalía le inicie una investigación penal con el fin de establecer si algún dinero proveniente de las actividades criminales de su novio llegó a sus bolsillos. Si el caso del ‘Indio’ por fin parece llegar a su fin con su captura y segura extradición a los Estados Unidos, la de Sara es una historia judicial que apenas comienza. Eso sin contar la sanción social que le significa no solo a Builes sino a su familia, el estar inmersos en una situación de estas.

 

Las mujeres de la mafia

El caso de Sara no es nuevo y refleja una realidad que hoy vive el país, en la que jóvenes y bellas mujeres son seducidas por los lujos de la mafia y terminan inmersas en un mundo oscuro y lleno de riesgos, que en ocasiones pueden llevarlas a la muerte.

Además de Sara Builes, otras modelos y figuras públicas del país se han visto envueltas en escándalos por sus nexos con narcotraficantes, como es el caso de Liliana Lozada y Carolina Arango, quienes fueron asesinadas bajo dudosas circunstancias por estar en el lugar y con las personas equivocadas.

 

Liliana Lozada Garzón

El 14 de enero de 2009, la actriz y exreina nacional del bambuco Liliana Lozada fue hallada sin vida en el corregimiento La Ruiza, en la vía entre los municipios de Pradera y Palmira del departamento del Valle. Junto a ella estaba el cuerpo de su novio Héctor Fabio Vargas, hermano del narcotraficante Leónidas Vargas que días atrás fue asesinado en España. Ambos cuerpos estaban amarrados de pies y manos y tenían signos de tortura.

Dora Garzón, madre de Liliana, cuenta en entrevista con El Tiempo que su familia nunca supo que Héctor tuviera enemigos o amenazas en su contra, además, Liliana no estaba involucrada en las actividades de su novio. “Ella tenía una relación estable, muy bonita, no era la del momento o la amante de un traqueto. Él era una persona de buenos sentimientos, allí había amor. Y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

 

Carolina Arango Geraldino

Entre los nueve cuerpos sin vida que halló la Policía el pasado 31 de diciembre en la finca La Piscina, ubicada en el municipio de Envigado, se hallaba el de Carolina Arango. La modelo de catálogo de ropa interior y estudiante de Comunicación Social fue encontrada en una de las habitaciones del segundo piso de la finca, acostada, en compañía de tres mujeres más.

Las autoridades calificaron el encuentro como una “reunión criminal”, porque se presume, que se estaba definiendo quiénes serían los nuevos cabecillas de la temida banda criminal La Oficina. El general Yesid Vásquez, comandante en ese entonces de la Policía Metropolitana, aseguró que aunque las mujeres se hallaban en el lugar, nada tenían que ver con esa banda.

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