La izquierda después del asesinato de Gaitán

El asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, el 9 de abril de 1948, transformó la política en Colombia. Los enfrentamientos ideológicos se agudizaron y el país entró en una espiral de violencia que aún hoy no termina.

Jenny Alejandra Echavarría Robledo / jennya93@gmail.com

Jorge Eliécer Gaitán fue considerado un líder popular. Con su eufórica oratoria movilizó a las masas populares e impulsó un proyecto revolucionario en el que la clase media y baja, artesanos, obreros y campesinos; se tomarían, por la vía democrática, la política dirigida hasta el momento por una hegemonía de los partidos Liberal y Conservador.

El día en que fue asesinado, el 9 de abril de 1948, las protestas, los saqueos y los incendios generaron un gran caos en varias ciudades del país, principalmente en la capital colombiana. El Bogotazo, como se le ha denominado a este acontecimiento, marcó un hito en la historia reciente de Colombia.

Desde ese momento, como lo afirma Juan Carlos Vélez, magíster en historia de la Universidad Nacional de Colombia y el Colegio de México “hay una reacción contra los sectores de izquierda”, llamados al principio guerrillas liberales, con ideas del liberalismo, el comunismo o el socialismo. Estos conformaron “unos núcleos de resistencia, menos liberal y más de izquierda, para protegerse de la reacción y exclusión conservadora”.

La opresión a estos grupos se agudizó en 1950, dos años después de la muerte de Gaitán, cuando el conservador Laureano Gómez asumió la presidencia de Colombia. La Policía Chulavita, de tendencia conservadora, se creó en este período para reprimir las fuerzas gaitanistas y los movimientos ajenos a la consigna de control social y político de la iglesia que promovía Gómez.

Para Óscar Moreno, historiador y aspirante a magíster en ciencia política de la Universidad de Antioquia, aunque la izquierda fue, y ha sido, reprimida por la élite política, lo que Gaitán demostró es que “se podía hacer proselitismo político, independiente de las fuerzas liberales o de las fuerzas conservadoras”. Esto impulsó la aparición de sectores de izquierda, como la ANAPO, el MRL, el MOIR y otros grupos que buscaban llegar al poder por medio del sistema electoral y por fuera de los partidos políticos tradicionales.

Al mismo tiempo, resalta que algunos movimientos de izquierda creados después de El Bogotazo, principalmente en las décadas del 60 y 70, no tomaron a Gaitán como figura emblemática y simbólica. Sus ideologías son “de afuera y se derivan en dos vertientes: la ProChina de Mao Tse-Tung (la Maoísta), y la cubana como el Marxismo (…). Si uno se pone a evaluar la figura de Jorge Eliécer Gaitán poco aparece en esas expresiones”, afirma Moreno.

En este aspecto Jaime Nieto, sociólogo y doctor en pensamiento político, democracia y ciudadanía, considera que aunque Gaitán no fue la figura emblemática de la izquierda, en la que el punto de vista ideológico estuvo inspirada en referentes internacionales, debe reconocerse que sus banderas han perdurado. Estos grupos conservan el discurso que alude a “una reforma agraria, una redistribución de la riqueza y una mayor democratización del sistema político” e incluso, a diferencia de lo que hizo el llamado “caudillo”, tienen como una opción la lucha armada.

En lo que Nieto sí está de acuerdo, es que los hechos del 9 de abril de 1948 desencadenaron un período de confrontación política violenta “desdoblando la guerrilla partidista (liberal y conservadora) en una guerra social, para luego dar origen a nuevas formas de guerrilla ya no liberales, sino guerrillas de izquierda”.

El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán significó el rechazo de las élites políticas tradicionales a la incursión de sectores emergentes en el poder político del país, como lo confirma Max Yuri Gil, sociólogo y magíster en ciencia política con línea de investigación en ciudad y conflicto. Gil resalta que las dificultades de construir nación y de tener proyectos democráticos de izquierda son actualmente algunas de las consecuencias de “la reacción de las élites más conservadoras y tradicionales de no admitir que estas organizaciones (UP, Farc, EPL y ELN- ver línea de tiempo) ingresen  a la política legal”.

Con el paso de la historia la figura de Gaitán se establece como la del líder populista comprometido con los sectores excluidos. Reconocido como uno de los políticos más populares del Partido Liberal, que se evidenció a mediados de los cuarenta con la Marcha de las Antorchas y la Marcha del Silencio convocadas por él, fue considerado el redentor social de las masas populares.

Su muerte, su legado democrático y nacionalista, y la violencia que la procedió, siguen en la memoria del país aún 65 años después y moldearon, sin duda, a la Colombia que tenemos hoy.

¿Por qué el 9 de abril se celebra el Día Nacional por la Solidaridad con nuestras Víctimas?

“El 9 de abril, con toda seguridad, representa un hecho muy significativo en la historia del país. El segundo asunto, es porque es difícil encontrar una fecha que en la historia reciente del país no genere enfrentamientos. Por ejemplo, el día de la toma del Palacio de Justicia (6 de noviembre de 1985), genera unos choques simbólicos entre diferentes fuerzas. Algunos van a decir que los militares se tomaron el Palacio y exterminaron, asesinaron y desaparecieron, y otros van a decir que fueron los del M-19 que le estaban haciendo un favor al narcotráfico y hoy están en sectores electorales. Había que buscar una fecha en la historia que no generara enfrentamientos”, asegura Max Yuri Gil, sociólogo y magíster en ciencia política.

El 9 de abril en la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras sustentada en el decreto de ley 1448 del 2011:

ARTÍCULO 142. DÍA NACIONAL DE LA MEMORIA Y SOLIDARIDAD CON LAS VÍCTIMAS.

El 9 de abril de cada año, se celebrará el Día de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas y se realizarán por parte del Estado colombiano, eventos  de memoria y reconocimiento de los hechos que han victimizado a los colombianos  y colombianas.

El Congreso de la República se reunirá en pleno ese día para escuchar a las víctimas  en una jornada de sesión permanente.